
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
A la cámara le lanzó dos jabs de broma y al público le hizo muecas y sonrió con las manos arriba: se trataba del hombre-show, el target de todas las miradas, las que pueden seguir su velocidad extraterrenal que ayer consiguió el segundo título olímpico en los 100 metros con un tiempo de 9,63 segundos, nuevo récord olímpico y segunda mejor marca de la historia, por delante de su compatriota Johan Blake, campeón mundial, quien logró récord personal con 9,75. Sí, el espectáculo corrió por cuenta de Usain Bolt.
En las semifinales, antes de percatarse de que había sacado una buena distancia de sus pobres perseguidores, decidió bajar la intensidad y cruzar la meta casi con los brazos cruzados y una sonrisa de hiena. En la gran final El relámpago logró igualar con su triunfo en el estadio Olímpico de Londres al mítico Carl Lewis, El hijo del viento, y a Archie Hahn, El meteoro de Milwaukee, al sumar su segundo título olímpico consecutivo de 100 metros.
Sólo Lewis, Bolt y Hahn han logrado a lo largo de la historia dos títulos seguidos en el hectómetro. El hijo del viento se convirtió en el hombre más rápido de los Juegos de Los Ángeles 84 y en Seúl 88, y Bolt, también plusmarquista mundial, es el actual rey de la velocidad con sus victorias en Pekín 08 y Londres 12.
En las gradas, 80.000 espectadores sobrecogidos por el silencio que precede al disparo. Alineados en los tacos de salida, en el arranque de la pista, los cuatro atletas más veloces de la historia: Bolt (9,58), Gay (9,69), Powell (9,72) y Blake (9,75). Una de las competencias más emocionantes del deporte olímpico, sin duda. Al final el asombro unísono por la victoria del ser humano más rápido de la Tierra, inalcanzable hasta por su propia sombra.
Con un físico más propicio para el 200 por su elevada estatura (1,95), Bolt ha despejado las dudas acerca de su estado físico que habían suscitado hace un mes sus dos derrotas ante Blake en los campeonatos jamaicanos. También borró su primera derrota en dos años (en 2010) ante Tyson Gay y la descalificación en el Mundial de Corea en 2011 que aprovechó su verdugo Blake, el mismo que este año lo venció en las pruebas de la selección jamaiquina en los 100 y 200 metros.
Pero El relámpago ha fulminado a “La bestia” en el momento preciso. Ahora le queda revalidar su corona de 200 metros (que se correrán el jueves en la final) para asegurarse, todavía más, un lugar en la historia del deporte mundial.