Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Indudablemente que es otro ventilador que se prende, pero en este caso considero que en forma diferente. Sin pretender generar responsabilidades, ni mucho menos servir de abogado del diablo, valga la pena decir que en el caso de la farcpolitica las cosas hay que mirarlas desde diferentes puntos de vista.
No es lo mismo el escándalo de la parapolítica, donde el elemento vinculante es el dirigente político, que negoció su cargo por elección popular con un jefe paramilitar al cual se comprometió tributarle sumisión y obediencia una vez entrara a desempeñar sus funciones a cambio de determinada suma de dinero para la compra de votos y demás logísticas electorales.
En la farcpolítica las cosas son bien diferentes: podemos estar absolutamente seguros que son miles los colombianos de diferentes sectores: sociales, empresariales, académicos, políticos y religiosos, que han hecho contacto por con las Farc, unas veces para negociar obligadamente a espaldas de las autoridades la liberación de uno de sus seres queridos que fueron plagiados y aún continúan en poder de estos grupos criminales no obstante haberles cancelado gruesas sumas de dinero.
Otras veces las familiares de varios secuestrados han conseguido cita personal con comandantes de diferentes frentes donde se encuentran sus seres queridos para hacerles llegar implementos de aseo, medicinas y voces de aliento para que no desfallezcan en tan difíciles circunstancias.
Hay otro grupo de ciudadanos de diferentes sectores de la población civil que no ha escatimado esfuerzos para luchar por los más de tres mil secuestrados en poder de los grupos narcoterroristas de las farc. La Iglesia Católica, a través de la Conferencia Episcopal, viene cumpliendo desde hace varios años su papel de mediación y de negociación y varios Jerarcas de la Iglesia han hecho contactos con el secretariado de las Farc. También son varias las ONG, nacionales e internacionales que han hecho contacto directo con diferentes frentes con el fin de cumplir misiones humanitarias encomendadas por las familias de los secuestrados.