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Para sostener nuestras instituciones vamos a tener que “tragarnos el sapo” de un congreso ética y moralmente impedido para seguir funcionando, con remiendos inútiles como lo que se ha llamado “la silla vacía”, único argumento de una reforma política a la que nadie, empezando por sus autores, le cree.
Con esto de la Farc-política el congreso corre el riesgo de no volver a encontrar quórum para funcionar. A gatas se han visto en la comisión primera del senado para completarlo. A pesar de todo debemos registrar como positivo que estamos aprendiendo a entender la necesidad de que las instituciones funcionen.
Frente a las acusaciones de la fiscalía, por ejemplo, los partidos han expresado la necesidad de que la justicia siga su curso. Empezando por el polo, cuyos líderes prefieren apostar al 2010, reconociendo de paso las oportunidades que les ofrece un sistema político del cual en el pasado han denigrado.
En eso están Carlos Gaviria y Petro quien, no podemos olvidarlo, hace mas de tres años se dedicó a hablar mal de la democracia Colombiana y la seguridad democrática en Estados Unidos y Europa para atajar el TLC. Ahora, quiere ser moderado e incluso recurre a los viejos odios entre liberales y conservadores para ganar audiencia. Esta semana recordó a los pájaros de la violencia en los 50s tratando de alzarse como paladín de los Liberales.
La verdad es que con la influencia del narcotráfico en la política Colombiana pocas personas decentes y capaces se han animado a participar en política electoral. Una de las consecuencias es la “calidad” del congreso y los congresistas que tenemos.
Con seguridad no le va a alcanzar al congreso la figura de la silla vacía para recuperar su imagen o alguna credibilidad. Los publicistas, que saben de esto, proponen actos simbólicos como una forma de reconocer las faltas ante los ciudadanos y renacer.
Ese es el concepto que en su momento condujo a los expertos a la “muerte” de Superman o la autoflagelación de Mockus cuando se presentó por segunda vez a la Alcaldía.
Para recuperar algo de su credibilidad, este congreso podría, como acto de contrición, entregar todas las curules a los que siguen en la lista. Dejar todas las sillas vacías mientras termina el periodo legislativo. Ese sería un acto simbólico que la opinión consideraría y agradecería.
Claro que después de ver como se pelean “migajas” de poder frente a la reforma política, es bien poco probable que esto ocurra. Les interesan más sus intereses personales que el interés general que ofrecieron a sus electores proteger. El país tendrá que soportarlos, seguir tragando sapos.
Coletilla:
No se si el ex presidente Gaviria aceptará ser candidato en 2010. Pero estoy seguro que quienes le propusieron asistir la semana que pasó a una reunión en que 17 congresistas presentaron su nombre, son infiltrados de sus posibles competidores. Ante el descrédito del congreso, la opinión reaccionará en dirección exactamente opuesta a lo que grupos de congresistas propongan. Deben ser los mismos asesores que lo invitaron a reunirse con Carlos Gaviria. ¿Será que quiere repetir la experiencia de Serpa y el “compadrazgo” con el polo que casi desaparece al Partido Liberal? No creo.