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‘Superteo’, el héroe del River

Desde las 3:15 p.m., (por ESPN) en el estadio Monumental de Buenos Aires, el equipo millonario recibirá a Boca Juniors.

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No es un pájaro ese colombiano que vuela sobre el verde césped del Monumental. Tampoco un avión, más allá de que aterriza con todo su poder goleador en el área rival. Es Superteo, el delantero nacido hace 29 años en Barranquilla, el que dejó de ser visto como un villano por su carácter díscolo, por su impuntualidad, por ese estilo provocador que generó rechazo entre sus colegas del ambiente. Hoy, Gutiérrez es un superhéroe de la Liga Argentina. La banda roja le cruza el pecho con el brillo de una capa y son cotidianas sus proezas frente a los porteros. No hay kriptonita que pueda con él. Su eficacia es sobrenatural: en los ocho partidos que disputó en el torneo doméstico, acumula ocho dianas, a tal punto que se metió en el Top-Ten de atacantes extranjeros que más gritos pegaron en la historia de River Plate. Aunque esta tarde, a las 3:15 de Colombia (Espn), buscará un desafío mayor para su carrera ascendente, convertir en el superclásico ante Boca Juniors, nada menos.

Teo le había marcado al máximo adversario en el verano, durante el amistoso disputado en Mendoza. Entonces, River ganó 2 a 1 en una noche que tuvo sabor colombiano no sólo por ese grito de Gutiérrez, sino también por su compatriota Carlos Carbonero. Claro que, para esta oportunidad, el atacante costeño picó alto, como si estuviera cruzando el firmamento entre los rascacielos. “Sería un sueño hacerle tres goles a Boca, me siento orgulloso de poder jugar uno de los clásicos que más sensaciones genera en todo el mundo”, declaró en la semana durante una larga entrevista que le brindó al diario deportivo Olé. Desafiante, también mostró un cartel que generó polémica en La Bombonera. “No fue córner”, rezaba. La frase es una broma que los hinchas millonarios viralizaron a través de las redes sociales y es una referencia directa al último superclásico. Entonces, River cortó una racha de 10 años sin victorias en terreno azul y oro con un cabezazo de Ramiro Funes Mori, tras un tiro de esquina mal cobrado por el árbitro de aquel partido, Néstor Pitana. Y a Teo le encantó posar con la leyenda, fiel a su estilo retador.

No nació con superpoderes, más allá de que debió convivir con las balas de las pandillas durante su infancia en el barrio La Chinita, en las márgenes de Barranquilla. Sin embargo, Teo se transformó en un jugador que potencia a este coloso rojiblanco que volvió a ser campeón después de media docena de años y que es el líder y la sensación del torneo argentino. Aunque hay un Clark Kent detrás de la coraza del goleador, existen secretos, infidencias y detalles a los que accedió El Espectador en la previa de ese River-Boca que, según consignó el prestigioso diario británico The Observer, ningún amante del fútbol y el deporte debería dejar de ver antes de morir.

Cuentan aquellos que conviven con Teo a diario, en los entrenamientos que se llevan a cabo en el Monumental o en el complejo deportivo que River posee en Ezeiza, que está tan feliz que hasta baila en el vestuario. Y después de aquel movimiento sísmico que lo hizo tambalear con Marcelo Gallardo, cuando volvió dos días más tarde de las vacaciones, el técnico entendió que estaba ante su principal figura. Tomó conciencia El Muñeco que esta era la carta ganadora en el ataque. Por eso se relajó, más allá de que no dejó de hablarle permanentemente. Y el presidente Rodolfo D’Onofrio ya se acostumbró a los dimes y diretes. Si hasta se divertía cuando Gutiérrez ponía en duda su continuidad con el mercado de pases de Europa todavía abierto. “Sabíamos que se iba a quedar en River”, le dijo el mandamás de Núñez a este diario. Teo no sólo se quedó; es el artillero del equipo y del campeonato local. La está rompiendo.

Los compañeros, que antes lo miraban de reojo y hasta llegaron a conminarlo a la mesa de los juveniles durante las concentraciones, ahora hablan maravillas del colombiano. “Teo está atravesando un momento espectacular. Hoy es clave en el equipo. Me siento bien acompañado en el ataque”, declaró Rodrigo Mora, el uruguayo que comparte el tándem ofensivo con Gutiérrez. “Se disfruta tener un jugador de la capacidad de Teo. Es muy importante cada vez que pisa el área. Tenemos que aprovecharlo”, afirmó el lateral Gabriel Mercado. “Teo va camino a ser ídolo y si tiene la posibilidad de hacer un gol contra Boca en este superclásico, podrá ser mucho más en el corazón de la gente. Además, si se queda un tiempo más con nosotros, el hincha lo va a terminar adoptando”, sostuvo Gallardo, el estratega que confía a muerte en su goleador.

Gutiérrez se corporizó en un pilar clave en la estructura de este River que hace de su fútbol un arte. Con un juego de toque corto y preciso, volcado en ataque, con mucha presión en el campo adversario, los millonarios están imprimiendo una huella. Y Teo es el jugador más representativo de este estilo. Con su clase, con su técnica, con sus movimientos cargados de repentización en los metros finales de la cancha, donde se definen los partidos. Y por el gol, claro. A fin de cuentas, el plus que le faltó en el campeonato anterior. Los números no mienten. Más allá de haber dado la vuelta olímpica de la mano de Ramón Díaz en el Torneo Final, en los 16 partidos que jugó, Gutiérrez hizo 6 goles, el 37,5%. Hoy, en el Torneo de Primera División, lleva 8 de 8. Y si hubiera marcado ante Arsenal, hace 10 días en Sarandí, habría alcanzado el registro de Bernabé Ferreyra, uno de los jugadores más emblemáticos de la historia de River, quien en 1932 anotó en 11 partidos consecutivos en torneos locales. El superhéroe colombiano, de todos modos, superó a Norberto Beto Alonso y Javier Saviola. Con los gritos que pegó frente a Vélez Sársfield, Argentinos Juniors y Quilmes, en el torneo pasado, sumados a los impactos que dejó en las redes de los arcos de Gimnasia La Plata, Rosario Central, Godoy Cruz de Mendoza, Defensa y Justicia, San Lorenzo e Independiente, el contador quedó clavado en 9.

Bajo esta coyuntura, en River se están agarrando la cabeza porque su delantero estrella se perderá los tres partidos siguientes. Después del clásico viajará a Colombia para unirse a la selección de José Pékerman, que el viernes 10 jugará ante El Salvador, en el estadio Red Bull de Nueva York, y el miércoles 14, contra Canadá en el mismo escenario. Teo no podrá vestir la banda roja ante Rosario Central, el jueves 9 por la Copa Argentina; frente a Newell’s Old Boys, el domingo 12 por el campeonato local, y contra Libertad en Asunción, el jueves 16 en el duelo de ida correspondiente a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Recién estará disponible el domingo 19, cuando el conjunto millonario vuelva a jugar en su estadio ante Belgrano.

“Toda la gente quiere que el clásico se juegue ya. Nosotros estamos mostrando un buen fútbol, práctico, muy serio y con mucha contundencia. Y porque Boca tiene nuevo técnico y está haciendo las cosas bien. Nosotros tratamos de ser el mejor equipo de Argentina. Pero para eso tenemos que trabajar y redoblar los esfuerzos en cada fecha. Hay un equipo que se prepara para ganar. Tenemos mucha ambición”, dice. Y se va a volar entre sus sueños, como un auténtico superhéroe. Como si nada fuera imposible para este colombiano sin capa ni espada, pero con toda la fuerza del gol en su pie derecho.

 

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