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Recibimos una carta del director del DANE sobre una columna.
Dado el reconocimiento del que goza El Espectador por ofrecer información con calidad y de manera equilibrada, mMe parece importante precisar algunas informaciones publicadas en la columna titulada “El DANE y sus numeritos de empleo”, el pasado 1 de julio.
Es muy importante recordar que las cifras de empleo publicadas mensualmente por el DANE tienen como fuente una de las investigaciones más robustas, estadísticamente hablando, de la región y de muchos países del mundo, La Gran Encuesta Integrada de Hogares – GEIH. La GEIH se realiza de manera continua, visita a unos 250.000 hogares al año entrevistando directamente (es decir presencialmente) a cerca de un millón de personas en más de 450 municipios del país. Esta muestra permite caracterizar el mercado laboral en el total nacional, en las cabeceras, centros poblados y áreas rurales dispersas, así como 24 ciudades y áreas metropolitanas, y 8 capitales de los nuevos departamentos. A su vez, la GEIH cumple estrictamente con las resoluciones y recomendaciones que se emanan de las Conferencias Internacionales de Estadísticos del Trabajo (CIET) de la OIT, de manera que la construcción de todos los indicadores de empleo del país se adoptan de estas resoluciones, otorgándole un sustento teórico y temático que los hacen comparables internacionalmente.
Respecto al contenido de la columna, inicialmente se afirma que del total de ocupados del país “sólo 12’376.000 logran conseguir un trabajo digno y 7’061.000 más tienen un contrato laboral pero en actividades muy por debajo de su nivel educativo y con remuneraciones paupérrimas” haciendo referencia a los conceptos de subempleo subjetivo y objetivo.
La primera inexactitud es, entonces, producto de sumar el número de subempleados subjetivos y el número de subempleados objetivos para obtener los 12´376.000. Si usted revisa los boletines, presentaciones o anexos técnicos producidos por el DANE observará que esta cifra no se encuentra en ninguno de los anteriores, dado que es una suma incorrecta. Los subempleados objetivos son un subconjunto de los subempleados subjetivos, es decir, están incluidos o hacen parte de los 7´061.000.
La segunda imprecisión tiene que ver con el concepto de subempleo, en la cita anterior y en la siguiente “2’564.000 compatriotas viven del rebusque, sin contrato alguno, ni prestaciones sociales, ni nada”, se puede evidenciar que el autor confunde el subempleo subjetivo y objetivo con la tenencia de un contrato laboral, y/o prestaciones sociales” lo cual también por definición es errado.
Para dar un ejemplo, una persona ocupada puede contar con un contrato laboral a término indefinido y todas las prestaciones de ley, con una jornada inferior a 48 horas semanales, sin embargo, desea trabajar más horas y manifiesta haber realizado diligencias para este fin, esto lo clasifica en condición de subempleo objetivo. Por tanto, afirmar que todos los subempleados no tienen contrato, ni prestaciones sociales es un error. Por esto es muy importante que este tipo de análisis se haga con claridad sobre los conceptos y características de la ocupación, la informalidad, y el subempleo.
En una tercera parte del artículo se menciona “tenemos el 8,85 % del que tanto se vanagloria el director del DANE diciendo, además, que los mismos conceptos para sólo las 13 principales ciudades arrojan el dato “más favorable” de los últimos 16 años”. Acosta concluye este apartado diciendo “pero ocultando que el veneno de esta cifra está en el denominador de tan manipulable cociente, el cual se redujo en el último año en 449.000 personas, las cuales, absolutamente frustradas, ya dejaron de ofrecerse en tan deplorable mercado laboral”.
Al respecto, cabe aclarar que la tasa de desempleo fue de 8,8% en el mes de mayo y en las 13 ciudades de fue de 9,0%, siendo la más baja de los últimos 16 años para cualquier mes de mayo. La favorabilidad o no de este indicador es criterio del analista, pues el DANE se restringe a producir y difundir la estadística descriptiva.
Respecto a lo que se denomina como “manipulable cociente”, el DANE recientemente ha publicado en la página web[1] los microdatos anonimizados (es decir sin que sea posible identificar al informante) de esta y otras investigaciones con el objetivo de fortalecer el análisis, la investigación y poner de manifiesto la transparencia de la producción estadística de nuestra entidad. Cualquier colombiano puede consultar toda la información producida por las operaciones estadísticas y realizar los análisis, verificaciones y comparaciones que considere.
Según el autor la disminución del cociente (población económicamente activa) explica la reducción de desempleo, lo cual es incorrecto matemáticamente, toda reducción de un denominador elevaría el resultado. Aun así, según en el informe presentado por el DANE, en mayo la población económicamente activa se elevó en 60.000 personas, aproximadamente. En el artículo se asume que el cociente de la tasa de desempleo es la población inactiva, lo cual también es equivocado.
Consecuentemente, aunque la población económicamente activa se elevó, en el texto se sugiere que “esta disminución en la oferta de mano de obra tiene varias razones, como por ejemplo, ponerlas a estudiar en un curso del SENA, o porque definitivamente se aburrieron de buscar empleo”. Esta afirmación tampoco cuenta con un sustento argumentativo claro, dado que asume que el incremento de la población inactiva proviene exclusivamente de la población desocupada. La población inactiva puede también presentar incrementos por aquellas personas que antes estuvieron ocupadas y hoy se dedican únicamente a estudiar, que en efecto, se elevaron en 3,8% para el último trimestre marzo – mayo 2016.
Por último, se menciona que “no conviene vender ilusiones falsas, pues de los 76.000 nuevos ocupados en el último año, todos son catalogados de subempleo”. No obstante, en el reporte difundido por el DANE para mayo se evidencia una reducción del subempleo objetivo en 275.000 personas.
En conclusión, “los numeritos” no son del DANE, pues la información a la que hace referencia en la columna no ha sido producida o publicada por el DANE. Los numeritos son las interpretaciones del autor de la columna.
Mauricio Perfetti Del Corral. Director General DANE.
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