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A propósito de qué tan trascendentales son los cambios y qué tanta historia se escribe con las decisiones que se toman, deberíamos tener presente la memoria en las decisiones.
La enseñanza del Brexit será innumerable, pero sólo será trascendentales sí y sólo sí, el pueblo no pierde la memoria. Una cosa es analizar los resultados del Brexit a través de las lecturas y de la información que proviene de los medios de comunicación y otra cosas es vivirlo en el día a día. He tenido la oportunidad de conocer de primera mano cómo se siente, en el ciudadano de a pie, el Brexit en España por ejemplo.
Por esta época de inicio de vacaciones de verano en el antiguo continente, se pueden observar con facilidad a ciudadanos de toda Europa en ciudades costeras de la península ibérica. En Valencia, por ejemplo pude observar de manera superficial que nada pasa, pues el inicio de la temporada de vacaciones aunado a la temporada de rebajas, dejan ver que el comercio por estos días vive su mejor momento. En palabras sencillas, nada parece cambiar con el Brexit. No obstante, cuando se habla del tema y/o se inicia una tertulia alrededor del tema, la situación es diferente.
Las opiniones de la gran mayoría de los ciudadanos con los que pude entablar una conversación es que el Brexit es contraproducente, no sólo para la unión europea sino para Reino Unido. Lo profundo que se puede rescatar de las opiniones es que lo que ha ocurrido con el Brexit es una enseñanza para el futuro y que además la memoria de los ciudadanos debe prevalecer al momento de ir a las urnas. Eso es precisamente lo que acaba de ocurrir con las elecciones en España, pues los resultados, para muchos de los ciudadanos, estuvieron influenciados por el Brexit. Es decir, las ideas de cambio y de separación latentes en España, si bien siguen estando latentes, después del Brexit no tendrán la misma fuerza.
Lo importante a resaltar de todo esto es que la memoria debe ser fundamental en el momento de las votaciones. A propósito del proceso de paz y de la reconstrucción, Colombia debe aprender de lo que está sucediendo en Europa, pero lo más importante de lo que está pasando con sus países vecinos. En este momento es cuando la memoria de los cuídanos debe resguardarse. Si bien es cierto el proceso de paz ha llevado a que nos comamos muchos sapos, es necesario que los ciudadanos olvidemos ese mal sabor o indigestión, pero sobre todo sin perder de vista la memoria. Perdonar podemos todos, pero tener presente la historia al momento de decidir será vital para la reconstrucción económica y social del país.
Si acudimos a la inteligencia de nuestros actuales dirigentes, la máxima en este momento para ellos debe ser actuar correctamente y recuperar la confianza de los ciudadanos. Uno de los pilares fundamentales para que esto ocurra es combatir la corrupción y no dar señales de ese mal endémico. Con ello, facilitarán a los ciudadanos los elementos de juicio para que los electores no busquemos lo que no se nos ha perdido. Está claro que los colombianos no queremos ni nos merecemos vivir en un país autodestruido como lamentablemente le está pasando a Venezuela. Así las cosas, no es momento de criticar sino de construir, por supuesto con la firmeza de no perder de vista la memoria, esa que tanto daño le ha hecho al país.