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En momentos en los que la revista británica The Economist critica no sólo las condiciones de movilidad en la capital del país, sino que además llama la atención sobre la inseguridad, el comandante de la Policía Metropolitana, general Francisco Patiño, desmiente que la inseguridad esté desbordada y asegura que, por el contrario, ha mejorado en comparación con años anteriores.
Insiste, al igual que lo hizo el alcalde Samuel Moreno hace algunos meses, en que se trata de un asunto de mera percepción. Sin embargo, recientes casos como el asesinato de Iván Hernando García, estudiante de medicina, en la localidad de Tunjuelito, en un caso de robo y el de un hombre que también fue asesinado por negarse a entregar su celular en un atraco en un local de comidas rápidas, entre otros sucesos, envían un mensaje opuesto a los ciudadanos.
¿A qué atribuye el aumento de la inseguridad en la ciudad en los últimos meses?
Es una situación de percepción. La cifras muestran una situación diferente. Este año pasamos de 23,2 homicidios a 20 por cada 100 mil habitantes, una reducción significativa. También bajaron las lesiones personales y el hurto de vehículos. No todo es bueno, ha aumentado el hurto a motocicletas, ese es el único delito que nos está impactando, de resto tenemos un control permanente, cada día más reducciones y dando resultados permanentes.
Pero casos recientes, como el del estudiante de medicina asesinado en la localidad de Tunjuelito en un robo, dan una impresión contraria.
No ha habido aumento en los homicidios, son casos que se presentan y por eso se aumenta la percepción de inseguridad.
Si no ha aumentado la inseguridad, ¿por qué el mismo general Naranjo ordenó refuerzos en la ciudad?
Hay intervenciones permanentemente del mando institucional, es normal que nos lleguen apoyos todos los fines de semana. La idea era tener mayor presencia policial.
¿El narcotráfico sigue amenazando la seguridad?
El narcotráfico no es una amenaza, el narcomenudeo sí. En Bogotá no tenemos organizaciones dedicadas al narcotráfico. Tenemos zonificado y georreferenciado el delito con el plan de cuadrantes y en esos sitios estamos haciendo los esfuerzos.
¿Cuántas bandas delictivas operan en la capital?
Sólo se puede estimar el número a medida que se van haciendo las capturas. A diferencia de las bandas criminales que sí se pueden identificar, porque tienen toda una organización. Las delincuenciales son totalmente desarticuladas.
¿Qué nos dice de los recientes enfrentamientos entre la banda de ‘Los Pascuales’ y ‘Los Tarazona’ en los cerros del norte?
Eso es un problema familiar, una pelea de muchos años, pero en los últimos seis meses hemos capturado 40 personas de esos grupos. ‘Los Pascuales’ y ‘Los Tarazona’ ya no existen, toman los nombres para seguir delinquiendo.
¿Qué tipo de seguimiento les están haciendo a las oficinas de cobro y al sicaritato?
En Bogotá no hay oficinas de sicariato. Hemos tenido casos en los que el agresor no es ni siquiera de Bogotá. En las investigaciones hemos encontrado personas de otras ciudades que vienen a la ciudad de paso para ajustar cuentas. Aquí no se está pagando por matar, no tenemos determinada una oficina dedicada al cobro.
¿Cuántos policías tiene Bogotá?
Tiene 18.300 vigilando de manera permanente 743 cuadrantes.
¿Insiste en que la inseguridad en Bogotá es una cuestión de mera percepción?
Las estadísticas muestran una reducción, pero cambiar la percepción es muy difícil. Lógicamente en una ciudad de 8 millones de habitantes se comenten delitos, pero todos tienen una reducción significativa. La seguridad en Bogotá ha mejorado y la gente habla bien del plan de cuadrantes.
El año pasado ustedes hablaban de 31 zonas críticas en la ciudad, ¿esa cifra se mantiene?
Ha disminuido. Hoy gracias a la presencia permanente de la Policía, las personas se sienten más seguras en algunos sitios. La mayoría de asesinatos ocurren en sectores de Bosa, Suba, Ciudad Bolívar y San Cristóbal, que tienen un componente social complicado. El 87% del delito está concentrado en estratos 1 y 2. Por otro lado, se han creado mitos de inseguridad que hemos ido desmintiendo. Uno de estos mitos era el edificio que tenían en el Cartucho para la distribución de estupefacientes, allá se hizo la extinción de dominio. Otro caso es el de la carrera 9, desde la calle 143 hasta la 170, que a la gente le daba susto, hoy logramos limpiarlo con presencia de Policía en coordinación con la ciudadanía.
¿Cuánto se está gastando la Policía en recompensas?
Va de acuerdo a la importancia de los casos. Tenemos por disposición del mando institucional los lunes de recompensa. Es una medida efectiva. Lo ideal sería que no le tuviéramos que pagar a la gente para que denuncie a los bandidos pero se recompensan para que lo hagan.
Se pensaba que la implementación de cámaras iba a revolucionar la vigilancia en Bogotá, ¿qué resultados tienen?
Hay 759 cámaras instaladas por la Policía y han servido mucho, incluso las estamos utilizando en el control de tránsito. Hay algunas que se han deteriorado por el tiempo y se les está haciendo mantenimiento, van siendo cambiadas y reubicadas. Para junio vamos a tener más cámaras en la ciudad.
¿Cuántos policías le hacen falta a Bogotá?
Lo que me llegue aquí es bienvenido. Cada día tenemos más ingresos. Bogotá tiene la Escuela Metropolitana de Policía que cada año nos está destinando cerca de 500 policías especializados en la problemática de Bogotá.