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El decálogo contra TM de la séptima

Afectación a la ciclovía, falta de diseños y de claridad sobre el sistema, causas del malestar.

10 de marzo de 2011 – 06:19 p. m.

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Si el cronograma de la administración no se retrasa, los bogotanos, que hoy ya padecen las inclemencias del caos vial, tendrán que aprender a moverse por la ciudad con la carrera séptima parcialmente cerrada durante un año. Superado el Plan de Manejo de Tráfico, que hasta el momento había paralizado la construcción, todo indica que no se aplazará más la llegada de los obreros a la concurrida vía desde mayo próximo.


Parece imposible dar marcha atrás, pero miles de ciudadanos no se dan por vencidos. “La séptima se respeta” es uno de los movimientos ciudadanos que buscan desde hace seis meses que la administración replantee la intervención. Todo empezó con una reunión de amigos preocupados por el destino que tendría la ciclovía. Ya han recogido 15 mil firmas en contra del proyecto y su meta es llegar a las 50 mil, tienen un blog y una sede en la calle 59 con 7ª.


Angélica Lozano, una de las voceras del grupo, recuerda cómo investigando los pormenores de la obra llegaron a la conclusión de que la ciclovía parecía lo menos perjudicado con la construcción.


Aseguran que el proyecto carece de planeación y que a la ciudad le espera el mismo caos que han representado las obras de la calle 26. El grupo cuenta con 20 colaboradores que dedican sus tiempos libres a analizar los documentos de la obra y a pedir explicaciones a la administración. Sus denuncias están recogidas en 10 puntos con los que buscan sustentar por qué no debe adelantarse la construcción (ver infografía).


Lo que más inquieta al equipo es que los diseños no estén listos, como en el caso del cruce de la calle 72 con séptima, que sería un punto neurálgico por el desvío de los articulados hacia la Caracas. También señalan que todavía no existe un plan parcial que permita las licencias de construcción para la estación de la calle 100 con séptima, que sería destinada para el parqueadero de los biarticulados. El que los diseños y la construcción estén en manos del mismo contratista significa, en palabras de Lozano, que no hay mayor control a los procesos.


El Espectador buscó a Sociedad Futuro Transmilenio —contratista de la obra— para plantearle las inquietudes de los vecinos del sector, pero no obtuvo respuesta a las preguntas, pese a que representantes de la entidad aseguraron que las contestarían.


La Procuraduría ha recomendado en dos ocasiones que se aplacen las obras y concejales y otros líderes de opinión se han opuesto a la idea. El partido Mira pidió el miércoles que se paralicen los trabajos.


Acción Ciudadana, otro grupo opuesto al TM de la séptima , prepara  medidas para presionar el aplazamiento de la obra. Guillermo Rodríguez, uno de sus voceros, quiere invitar a la desobediencia civil como protesta. Para el Instituto de Desarrollo Urbano no hay razón para las protestas, pues “contrario a lo que se cree, la ciudad tiene hoy menos de 100 frentes de obra y varias se entregarán en mayo, disminuyendo así el impacto de la construcción”.


El pulso continúa. Residentes y usuarios de la vía no abandonan sus temores por los efectos de la construcción, mientras que la Alcaldía dice garantizar que en la séptima no se repetirán los percances vividos en casos como el de la Calle 26. 

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