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María Jimena y el país de Alicia

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Es una pena, aunque legítima, que algunos opinadores tengan como paradigma un país “soñado”, más si su objeto de análisis son los sucesos políticos. Pero es peor, que con ese prisma traten de explicar la realidad solo a veces. En verdad, la comunicación política es, hace bastante, una herramienta de Gobierno inventada.

“La máquina de propaganda de Uribe”  se llama la columna de María Jimena Duzan esta semana. Es una evidente analogía con lo que se llamó “la máquina de propaganda nazi”. Hay algo subliminal allí que no me parece importante, como tampoco lo es la denuncia que hace de la forma como la administración Bush “manejó” la invasión a Irak.

El argumento de fondo es “la verdad”, en realidad, la de ella, que no está muy bien explicada pero le sirve para decir que Bush y Uribe tienen una telaraña informativa para modelar la opinión. Si se tomara la molestia de analizar las investigaciones que sobre el tema  se han hecho en Estados Unidos y Europa, sabría que coinciden en que los medios no dicen a los ciudadanos “que” sino “en que” pensar, es decir fijan una agenda de temas de los que la opinión se ocupa.

Esto sucede, entre otras cosas, porque el proceso de percepción de los ciudadanos no comienza con lo que le “ofrecen” en algún momento los medios. Antes de eso, en cada mente ha existido una “opinión” en cuya formación actúan muchos factores entre ellos los estereotipos, los sentimientos de partido, las emociones y otros. Mejor dicho,  aún si los medios se pusieran de acuerdo para decir algo, todos los ciudadanos no lo recibirían de la misma manera.

El argumento de fondo o la sindicación que al parecer hace María Jimena Duzan, es que la intervención de los gobiernos en los medios atenta contra la verdad que ella parece conocer. De acuerdo con eso, los gobiernos deberían dejar el proceso de formación de la opinión en manos de la oposición  y el azar, para no alterar “la verdad”.

En el caso Colombiano eso equivaldría a afirmar que es válido que un grupo irregular y armado secuestre ciudadanos para adquirir protagonismo y ser “atendidos por los medios”; que otros grupos irregulares y armados cometan masacres que son replicadas por los medios para intimidar a la población y que frente a eso los gobiernos no deban hacer nada. ¿Qué tal?

Los gobiernos, este o cualquiera, son actores de primera línea en los procesos de formación de la opinión. En una sociedad, afortunadamente cada vez mas informada, es su deber participar en ellos. La comunicación hoy es una herramienta de gobierno fundamental. ¿O es que la columnista considera que es “inmoral” o “no ético” hacerlo? Porque si es así habría que enviar a la hoguera todos los textos académicos que se refieren al tema, como hicieron Goebbels y Stalin con lo que consideraron “no apropiado”.

¿Será ese el país que sueña la columnista? Pues yo me quedo con este, en el que uno puede decir lo que piensa y creé, libremente.

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