Junta del Emisor rehúye agitación laboral

Protestas de Anebre obligaron a que, por primera vez en 25 años de existencia de la junta, se reunieran en un lugar ajeno a la sede del Banco de la República. Las diferencias entre las partes no han sido resueltas.

02 de febrero de 2018 – 10:00 p. m.
La junta del banco central ha tenido que sesionar en sitios diferentes. / Banco de la República
La junta del banco central ha tenido que sesionar en sitios diferentes. / Banco de la República

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Parece que las decisiones de las tres últimas juntas del Banco de la República sobre la tasa de interés afectarán el ambiente laboral en el Emisor. Pitos y protestas de los sindicalistas agremiados en Anebre, la Asociación Nacional de Empleados del Banco de la República, se escuchaban al fondo cuando el gerente del banco central, Juan José Echavarría, y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicaban esta semana las decisiones adoptadas por los integrantes del cuerpo colegiado.

Las presiones de la agremiación sindical, las primeras en los 22 años de existencia de la junta, han obligado a que sus decisiones se tengan que anunciar en diferentes escenarios y en un ambiente hostil. Por primera vez en la historia de la junta del banco central, los miembros se reunieron por fuera de la sede de la entidad rectora de la política monetaria, en un sitio ajeno a ésta. Antes lo habían hecho en Cali, pero en las instalaciones del Banco de la República de la ciudad.

La primera reunión de 2018 se tuvo que hacer en un club privado a poca distancia de la sede de la banca central. Fue tan inusual la situación que se vio a varios miembros de la junta deambular por el piso antes de finalizar el análisis que culminó en un nuevo recorte de tasas, algo que nunca sucede, pues los integrantes deliberan en una sala fuera del acceso del público y de los medios. Esta semana, y ante el desconcierto de la mayoría de analistas de mercado, el recorte de tasas de interés fue de 25 puntos básicos, para dejarlas en 4,5 %.

Empleados sindicalizados de Anebre se presentaron en donde se realiza la conferencia de prensa luego de las reuniones, para presionar así un pronto arreglo sobre las diferencias laborales, que incluyen desacuerdos sobre el llamado salario diferencial, así como una repartición más equitativa de la riqueza del banco entre los empleados.

Pocas veces el gerente del banco toca este tema en las ruedas de prensa. No es propio de la junta, dicen. Pero esta vez comentó que las condicionales laborales del banco son muy buenas. “Es un lugar privilegiado para trabajar”, dijo horas después de terminar la primera reunión de codirectores de 2018.

“Siempre estamos abiertos a hablar y negociar”, señaló Echavarría. “Vamos a tener en cuenta a ambas partes. Vamos a afinar un nuevo contrato laboral que tiene que tener en cuenta a las directivas y a los trabajadores, y eso es todo lo que pedimos. Todo lo que estamos pidiendo es: sentémonos a negociar para llegar a un nuevo acuerdo laboral en un banco que se ha caracterizado por ser un excelente lugar de trabajo”, dijo.

Las decisiones del banco afectan algunas variables de la economía colombiana, por lo que los miembros de Anebre generan ruido para hacerse escuchar. “Buscamos que el Banco de la República deje de seguir los lineamientos de la banca internacional y que solamente les sirva a los intereses del sistema financiero para ser un banco en función de todos los colombianos”, indicó Abdenago Aguilar, presidente del sindicato.

Mientras el presidente de la agremiación sindical hacía esa crítica, Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, explicaba que “las cifras muestran que la economía está en un proceso de recuperación. La forma más clara de ver esto es a través de la revisión al alza del pronóstico de crecimiento por parte del Fondo Monetario Internacional, que lo ubicó en 3 %”. En últimas, el Banco de la República y la economía colombiana siempre tendrán que estar pendientes de las manifestaciones de los organismos multilaterales.

Por el momento, el banco y la agremiación sindical están en orillas opuestas y cada uno dice que el otro no se quiere reunir. Aguilar ha negado que en el pliego de peticiones se contemple la repartición de 10 % de las utilidades del Emisor: “Es mentira que estemos pidiendo las utilidades del Banco de la República. Es absolutamente falso”.

En la segunda semana de febrero se aclarará parte del panorama laboral en el banco y seguramente las reuniones de la junta volverán a su sala histórica, así como lo hará el anuncio oficial sobre las decisiones de una entidad vital para la economía del país.

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