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El general (r) Mauricio Santoyo Velasco se pronunció por las acusaciones que lo vinculan con colaborar con la Oficina de Envigado y dijo que se ha enterado a través de los medios de comunicación de las actuaciones que se adelantan en su contra.
A través de un comunicado de prensa, Santoyo señaló: “mal podría referirme a la misma hasta tanto no conozca el documento en cuestión. Sin embargo, es procedente decir que siempre he estado y estaré a disposición de las autoridades pertinentes para aclarar cualquier sindicación que se me haga”.
Finalmente, indicó: “serví a Colombia por más de treinta años como Oficial en la Policía Nacional y tengo la tranquilidad de poder responder cualquier inquietud sobre mi proceder”.
Por su parte, por medio de un comunicado de prensa, el director de la Policía Nacional, general José Roberto León Riaño, aseguró que la Institución estará dispuesta a colaborar con la justicia de Estados Unidos en la investigación que se adelanta contra el general Santoyo por sus presuntos nexos con los grupos paramilitares y la Oficina de Envigado.
«Tan pronto recibamos una solicitud formal, de manera transparente ofreceremos toda la colaboración», precisó el general León Riaño, señalando que el exjefe de seguridad de la Presidencia debe cumplir con el llamado de la justicia estadounidense y así “aclarar su situación”.
En el comunicado señaló que hasta la fecha la Policía Nacional no ha recibido ninguna solicitud de autoridades extranjeras sobre este caso.
El caso del general Santoyo
La imputación de cargos al general (r) de la Policía Mauricio Santoyo Velasco, por parte de un fiscal de la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos), que hoy causa revuelo en Colombia, empezó a estructurarse desde 2010. Y el punto de partida para sindicar al exoficial de colaborar con la llamada oficina de cobro de Envigado y la organización de las autodefensas para el envío de droga a EE.UU. a través de México y Centroamérica, fueron las declaraciones aportadas por los extraditados jefes del paramilitarismo Salvatore Mancuso y Carlos Mario Jiménez, alias Macaco.
El Espectador conoció ambas declaraciones. Fueron rendidas en enero de 2010. El interrogatorio estuvo enfocado en conocer información acerca de supuestos actos de corrupción del Ejército y la Policía de Colombia respecto al accionar del narcotráfico y los grupos de autodefensas. Los dos declarantes que prendieron su ventilador fueron Salvatore Mancuso y Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. Sus señalamientos abren un nuevo capítulo de escándalos, con un primer sindicado: el general (r) Mauricio Santoyo Velasco.
El primero en hablar fue Salvatore Mancuso, quien recordó que sus relaciones con la Fuerza Pública de Colombia empezaron en 1997, cuando él y Rodrigo Tovar Pupo fueron detenidos en La Guajira, y el jefe de las autodefensas Carlos Castaño supuestamente acudió al entonces director de la Policía, general Rosso José Serrano, para buscarla libertad de los detenidos. Mancuso aseguró que Serrano comisionó al coronel Danilo González para que interviniera, y éste tomó un vuelo chárter y rápidamente, a través de un soborno, los sacó libres.
Aunque este episodio ya era conocido e incluso el general (r) Serrano fue absuelto de cualquier vinculación al caso, el jefe paramilitar Salvatore Mancuso agregó que a raíz de las develaciones por este episodio recibió amenazas y el gobierno del entonces presidente Uribe le quitó la seguridad a su familia. Sin embargo, el extraditado Mancuso agregó que tanto Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, como Hernando Gómez, alias Rasguño, sabían muy bien del vínculo del coronel Danilo González con la mafia, y como al oficial lo protegían altos mandos de la Policía.
La segunda declaración que apenas hoy se conoce, y que también tuvo como uno de sus principales objetivos conocer de oficiales de las Fuerzas Armadas comprometidos con acciones del narcotráfico o las autodefensas, la aportó Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. El exjefe paramilitar mencionó a Carlos Mario Aguilar, alias Rogelio, hoy también preso en Estados Unidos, como el hombre que pagaba los sobornos, al igual que su lugarteniente Héctor Duque Ceballos, alias Monoteto, quien fue asesinado en Buenos Aires (Argentina), en 2010.
Según Macaco, tanto Rogelio como Monoteto pertenecían a la oficina de cobro de Envigado y pagaban sobornos a altos oficiales de la Policía, a través de un sujeto llamado Gustavo Garzón, alias J. En su declaración, Macaco señaló a personajes como el exoficial Carlos Mesa Carrillo y Carlos Daniel Sierra como supuestos beneficiarios de sus dineros corruptos. Además sostuvo que el capo del norte del Valle, Wílber Varela se ufanaba de decir que había sobornado al exdirector de la Policía Rosso Serrano.
De igual manera, Macaco sostuvo que el general (r) César Pinzón, exdirector de la Dijín y exdirector de la Policía de Bogotá, también había sido un oficial cercano a los narcotraficantes de Cali y el norte del Valle y, en particular, a José Santacruz Londoño. Adicionalmente, que Pinzón había participado en una masacre en un restaurante de la capital antioqueña, cuando buscando a dos narcotraficantes del entonces cartel de Medellín, habían intervenido en la muerte de 14 personas que nada tenían que ver con acciones ilegales.
En la misma declaración arremetió contra dos oficiales: el exdirector de la Policía Óscar Naranjo y el exgeneral Mauricio Santoyo. Del primero aseguró que era conocido de largo tiempo del capo del norte del Valle Wílber Varela. A instancias de la revista Semana, el oficial recordó que esta imputación fue producto de un montaje para desacreditarlo y que fue El Espectador el medio que descubrió de qué manera se habían confabulado varios capos de la droga para desprestigiar al reconocido oficial, sin lograr su cometido criminal.
No obstante, Macaco la emprendió también contra el general (r) Mauricio Santoyo Velasco, de quien aseguró tenía estrechas relaciones con Carlos Mario Aguilar, quien llegó a ser el jefe de la oficina de cobro de Envigado. El paramilitar aseguró que ambos estuvieron reunidos con el exsecretario de Gobierno de la Gobernación de Antioquia en tiempos de Álvaro Uribe, el polémico empresario, Pedro Juan Moreno. Alias Macaco recalcó que Uribe los había traicionado a todos menos al general Santoyo, quien había sido su jefe de seguridad en la capital de Antioquia.