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Arrancó en Las Vegas, Estados Unidos, la esperada feria de tecnología Consumer Electronic Show (CES), una de las ferias de tecnología más grandes del planeta que reúne a fabricantes de teléfonos, software, televisores y, más o menos, cualquier empresa que fabrique algún tipo de electrodoméstico para perder el tiempo, consumir información, o trabajar.
Bueno, no cualquier empresa. Siempre ha sido notable la ausencia de Apple, que realiza su propia feria de tecnología con los productos de su marca. Las sillas vacías del CES también incluyen a Google, que utiliza el mismo esquema de Apple para sus lanzamientos. Al bus de los que no quieren estar se sumó Microsoft, que decidió que el gran evento no cuadraba en el calendario de sus propios lanzamientos.
La despedida de Microsoft de CES estuvo a cargo de Steve Ballmer, presidente de la compañía, quien se subió al escenario para anunciar los próximos pasos de la compañía. Al menos esto era lo que esperaban los asistentes (más los accionistas y los consumidores). Contrariando las expectativas, Ballmer no realizó una presentación llena de grandes sorpresas, sino más bien una charla nostálgica recordando cómo habían sido los últimos 15 años de CES con la participación de Microsoft.
En justicia, los anuncios más importantes de Ballmer, aunque tal vez no espectaculares, sí pueden resultar relevantes en varios segmentos del mercado. El primero tiene que ver con la compatibilidad de Windows 8 con tabletas y computadores, incluso aquellos que hoy corren bajo Windows 7.
El segundo es el lanzamiento de Kinect para computadores con Windows el primero de febrero. Kinect, el sistema de captación de movimiento que ha hecho, entre otras cosas, que el Xbox sea la consola más vendida en Estados Unidos (además de tener 40 millones de usuarios suscritos a su servicio de juego en línea, Xbox Live).
El tercer anuncio no es de propiedad de Microsoft, aunque sí lo involucra en gran medida. Tiene que ver con el nuevo teléfono de Nokia, que introdujo en Estados Unidos la punta de lanza de su línea de teléfonos inteligentes y que, claro, corre bajo la bandera de Windows como sistema operativo: el Lumia 900.
El Lumia 900 es el primer dispositivo de Nokia en dar el salto hacia el 4G, una estándar de red celular (también conocido como LTE), que ofrece velocidades de navegación y transferencia de datos por encima de las alcanzadas teóricamente por la actual 3G. El nuevo dispositivo de Nokia funcionará con AT&T, la compañía que más rápido (sin que esto signifique que aún sea suficientemente rápido) está implementado el 4G en Estados Unidos.
A juzgar por los comentarios de algunos analistas que han podido maniobrar limitadamente el Lumia 900, este se ve, y se siente, bastante más avanzado que cualquier teléfono con Android (el sistema operativo de Google y que hoy en día es el más presente en los celulares a nivel mundial). Si estas apreciaciones resultan ciertas, Nokia podría volver a entrar al ring, luego de que su participación en el mercado estadounidense se redujera dramáticamente en el segmento de dispositivos inteligentes ante la arremetida del iPhone de Apple, las múltiples versiones que llevan Android y el BlackBerry del canadiense Research in Motion.
La alianza entre Nokia y Microsoft, con el futuro despliegue de Windows 8, puede resultar siendo la tercera gran opción en el mercado de teléfonos inteligentes pues no sólo hay un gran fabricante de dispositivos, sino uno de software que cuenta, según cifras del propio Ballmer, con 50 mil aplicaciones disponibles en la tienda de Windows, un número que, si el Lumia y sus sucesores tienen éxito, promete crecer.