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Revisitando a Hayek en Colombia

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Un coloquio de liberales de pensamiento repasa sin dogmatismo fragmentos de la obra de Friedrich Hayek.

 Liberty Fund reunió en Medellín a 16 académicos y columnistas, incluidos tres venezolanos, un peruano y un estadounidense, para hablar de «Hayek: reglas, orden y liberalismo». Sin la pretensión de un manifiesto o de producir unas memorias. Solo para escuchar intervenciones de 3 minutos y 1 minuto en un ‘orden espontáneo’ (mostrando el índice), para usar una noción de Hayek.

Le conté a un economista y reaccionó «ah, una reunión de conservadores». Pues creo que el único es el escritor Enrique Serrano, y habría que preguntarle. Oyendo a los 15, ninguno parece conservador. Ya en la primera sesión, Patrick Lynch, representante de Liberty Fund, recordó que Hayek escribió «Por qué no soy conservador«. Que en círculos letrados con frecuencia los liberales tengan que hacer esta aclaración es signo de batalla complicada.

Luego hay que enfrentar la acusación terrible de «si usted lee a Hayek es neoliberal». Al menos tres de los invitados, por su nexo o formación con la Universidad Nacional, sabemos la carga moral, ideológica y política de la acusación. Lo normal sería no contar la participación en el coloquio y que al enterarse los inquisidores, crean reafirmar sus peores sospechas y tener más evidencias.

Pero tomo un argumento de Carlo Tognato, uno de aquellos tres: el pluralismo, la desradicalización y despolarización son urgentes en las universidades estatales y, por extensión, en una parte importante de la esfera pública colombiana. Hayek fue un pensador liberal considerado radical. ¿Acaso por eso no puede leerse o si se lee entraña un pensamiento determinado? ¿Cuál es la libertad intelectual en una comunidad académica cuyas autoridades y activistas ven mal entender a Hayek y muy bien a Marx?

Para tranquilidad de muchos, no era una reunión de nostálgicos del ‘Consenso de Washington’. De hecho, poco se habló de reformas. Era una conversación de mentes abiertas interesadas en abordar el complejo pensamiento de Hayek, que entreteje filosofía política y moral, psicología, antropología antes que la economía. Con honestidad intelectual, es difícil negar, porque sea políticamente incorrecto, que Hayek sigue siendo relevante para cuestiones del debate contemporáneo. Ya no es la creación, fracasada, de un «nuevo tipo de sociedad», pero sí la evolución cultural o los límites del diseño institucional, por ejemplo.

Jorge Giraldo, decano de la Escuela de Humanidades de Eafit, lideró la conformación del grupo de invitados, y tal parece que su criterio fue gente que viera como sabiduría de nuestro tiempo esta observación de Hayek: «Si el Iluminismo descubrió que la función asignada a la razón humana en la construcción deliberada fue en el pasado demasiado escasa, se está actualmente descubriendo que las tareas que nuestra época asigna a la construcción racional de nuevas instituciones son demasiado ambiciosas». @DanielMeraV

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