Publicidad

¿Crisis superada?

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Sería una tremenda equivocación asumir que la crisis de la primera quincena de marzo esté superada. La prestigiosa revista The Economist, en su edición del 14 de marzo, asevera que la paz actual es tan simulada como la guerra de hace unos días y que la cumbre de Santo Domingo tenía algo de “Ópera Bufa”.

Para el semanario británico los problemas de fondo siguen sin resolver, y dentro de estos problemas está la abierta simpatía —por no hablar de apoyo y complicidad— de los presidentes de Venezuela, Ecuador y Nicaragua por las Farc y el mal disimulado objetivo de aislar al gobierno democrático de Álvaro Uribe Vélez. El ostracismo que pretenden colocarnos los narcoterroristas y sus áulicos es más que evidente.

El vocero internacional de las Farc, la senadora colombiana pero ciudadana venezolana Piedad Córdoba, abogó hace un año en México —en un Foro patrocinado por el grupo terrorista— que los países latinoamericanos deberían romper sus relaciones con Colombia y con el gobierno de Uribe. Es claro que no se trata de una estrategia improvisada de parte de los terroristas, sino de un calculado plan estratégico de vieja data.

El gran ganador de estos acontecimientos es el presidente Uribe y su gobierno, quienes con altura, prudencia e inteligencia, manejaron magistralmente la difícil coyuntura. El pueblo colombiano así lo entendió y no en vano el apoyo al Presidente es del 86%, cifra que en la práctica representa una unanimidad.

~~~

La historia, especialmente la de Roma, está llena de casos en que los guardaespaldas acaban con la vida de los tiranos. Lo que ocurrió con Rojas e Iván Ríos es sólo una demostración más de la suerte que les depara a los asesinos. La Guardia Pretoriana era un cuerpo militar que servía de escolta a los emperadores romanos y que se convirtió en una fuerza sobornable que —por la suma adecuada de dinero o por pura voluntad— estaba dispuesta a asesinar al César. En el año 41, Calígula fue asesinado en un complot orquestado por ciertos senadores y miembros de la Guardia. Los pretorianos ayudaron a que Claudio tomara el puesto de emperador y retaron a que el Senado y el pueblo se opusieran a su decisión.

Algunos condenan a Rojas por haber matado a Iván Ríos a sangre fría, con premeditación, y mientras dormía. Otros abogan por la aplicación estricta de los principios constitucionales y democráticos. Lo que cabe preguntarles a los primeros es que si la muerte del asesino se hubiera adelantado con sangre caliente en vez de sangre fría, bajo un arranque pasional y no de manera premeditada, y mientras Ríos adelantaba sus abluciones matinales en vez de cuando dormía, ¿les hubiera parecido menos grave el asesinato?

A los segundos cabe recordarles que el Estado libra una guerra irregular contra lo que es posiblemente una de las organizaciones criminales más siniestras de la historia, cuya meta final es establecer en Colombia una dictadura totalitaria de corte marxista leninista. El Estado no está exactamente combatiendo contra las carmelitas descalzas. No creo que ninguno de los que critican la recompensa a Rojas hubiera levantado un dedo si el asesinado hubiera sido Hitler o cualquiera de sus esbirros.

Considero más que acertada y oportuna la decisión del Gobierno de pagarle la recompensa a Rojas, al igual que la del fiscal Iguarán de no iniciar un proceso contra el ex militante de las Farc. El Gobierno debe aumentar las recompensas y añadirles un indulto a todos aquellos que colaboren con la justicia para acabar con los cabecillas del narcoterrorismo.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido