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Esa bandera tricolor que flamea en su espalda es sinónimo del sentimiento nacional que tiene Carlos Carbonero. Aplaude en el medio del estadio Julio Humberto Grondona, erguido en Sarandí, a poquitos kilómetros de la Capital Federal. El ‘Viaducto’, como se conoce popularmente esa cancha con historia. Arsenal es campeón del fútbol argentino. Por primera vez en sus jóvenes 55 años. Y un colombiano tiene el privilegio de formar parte de esta epopeya. Porque no es común —más allá del favoritismo que tiene el presidente de la AFA por este club que fundó en 1957 junto con hinchas de Racing Club e Independiente— que este equipo sea protagonista de la pelea grande. Al margen de la Copa Sudamericana y la Suruga Bank, que ganó en 2007, también de la mano de Gustavo Alfaro. Hoy, el ‘Arse’ sacudió un campeonato que no pudieron conquistar ninguno de los cuatro grandes que compitieron por el título, ya que River Plate recién volvió este sábado a Primera División.
Y si hubo un futbolista clave en estas 19 fechas que llevaron a Arsenal a la consagración, ese fue Carbonero. Con apenas 21 años, este bogotano que supo brillar en Atlético Huila y Once Caldas resultó una pieza clave del campeón. Y en una charla con El Espectador, antes de pegar la vuelta a su país, manifestó: “Es la alegría más grande de mi vida, se lo quiero dedicar a toda Colombia”.
¿Esperaba semejante consagración con un equipo como Arsenal, que generalmente compite por la permanencia?
Todavía no lo podemos creer. Nosotros empezamos a jugar tratando de sumar puntos para zafar de la Promoción y, de golpe, nos encontramos luchando en los puestos de arriba. Sabíamos que teníamos que ganar contra Belgrano y, tal vez, jugar un desempate con Tigre. Por suerte, ellos no pudieron ganar y nosotros logramos el título.
¿Es consciente de que usted fue un jugador clave? Alfaro dijo que revolucionó el juego del equipo.
Le agradezco al profesor Gustavo todo lo que me habló. Él me dijo que si me adaptaba a la fricción del fútbol argentino, iba a poder hacer un buen trabajo. Creo que hice un buen torneo, pero mucho tuvieron que ver mis compañeros.
¿Por qué no le había ido tan bien en Estudiantes?
Porque no se hizo fácil la adaptación. Llegaron muchos jugadores en ese momento y todo se hizo cuesta arriba. Por suerte, tuve revancha en Arsenal, pude demostrar mis condiciones, para lo que me trajeron. Cuando llegué a este club lo hice con la convicción de hacer las cosas de la mejor manera posible. Y esto que se dio es un sueño cumplido.
El préstamo venció y usted debería regresar a Estudiantes. ¿Es imposible que Arsenal haga un esfuerzo?
Eso es algo que los dirigentes deben resolver. De todos modos, es difícil aventurar algo ahora. Por el momento, me voy a dedicar a celebrar.
¿No cree que este es el momento de pegar el salto y pasar a un club grande?
No me he puesto a pensar en eso aún. Es muy reciente este campeonato y quiero disfrutarlo. Después, se verá. En principio, tengo que volver a Estudiantes.
¿Considera que este nivel le puede abrir las puertas de la selección?
Dios quiera. Sería un orgullo jugar para mi país con la selección mayor en las eliminatorias. Hay muy buenos jugadores, pero estoy capacitado. Si me llama el profesor Pékerman, sería algo grandioso.
¿Cuál fue el secreto del éxito de este campeón?
Este grupo trabajó mucho y duro, en silencio, siempre con humildad para llegar a este objetivo. Con el paso de los partidos nos fuimos mentalizando en que podíamos lograr algo grande. Y se nos dio.
A un colombiano que no le fue bien fue a Julián Guillermo, quien descendió con Banfield. ¿Qué le diría en este momento?
Que salga adelante con todas sus fuerzas, que tenga fe, que pronto las cosas le van a salir bien en el futuro.
Carbonero es la otra cara de esta moneda. La de la felicidad. La de otro colombiano campeón en la tierra del tango. ¡Enhorabuena!