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¿Puede uno beneficiarse de los efectos terapéuticos del vino si apenas decide tomarse una copa o dos con las comidas a partir de mañana? La duda ha rondado en la cabeza de muchos nuevos usuarios que se preguntan si ya no es demasiado tarde para comenzar a disfrutar de los beneficios de la bebida. Según estudios dados a conocer por el American Journal of Medicine, en su edición de marzo, si alguien, entre los 40 y los 60 años, opta por consumir vino de manera moderada sin haberlo hecho antes, puede registrar un mejor comportamiento cardiaco frente a los abstemios permanentes. Según el trabajo, aquellas personas que escogen al vino como bebida de cabecera tienden a presentar menores problemas cardiovasculares (como infartos o enfermedades coronarias), en comparación con aquellos que solamente consumen cerveza u otras bebidas destiladas.
La doctora Dana King, catedrática de la Universidad de Carolina del Sur, quien encabezó la investigación, dice que sus hallazgos dejan ver que una dieta sana, en el caso de ciertos individuos, puede incorporar el uso mesurado del alcohol, incluso entre aquellos que nunca lo han ingerido.
Según el trabajo de King y sus colegas, pesquisas anteriores habían concluido que los efectos terapéuticos del vino son evidentes entre personas que consumen una (las mujeres) o dos copas diarias (los hombres). Sin embargo, nunca antes se había incluido a aquellos que habían comenzado a beber vino de manera tardía. Y esto último fue lo que King y sus colegas intentaron corroborar.
“Lo que resulta claro es que el consumo moderado de alcohol, entre abstemios anteriores, reduce el riesgo cardiovascular sin ninguna amenaza mortal en un período de supervisión de cuatro años”, añade King.
Pero este no es el único estudio relacionado con los beneficios del vino para los consumidores moderados. Otro trabajo, publicado por el European Heart Journal, afirma que el consumo moderado de alcohol, junto con la práctica de ejercicio, tiene una relación directa con la posibilidad de vivir más años.
Estudios anteriores e independientes indicaron que el consumo de alcohol, de manera moderada, lo mismo que la práctica de ejercicio diario, tenían, independientemente, efectos positivos en la reducción de enfermedades coronarias. Pero esta es la primera vez que se estudia la combinación de ambos hábitos.
“Nuestro estudio nos ha permitido concluir que una actividad física activa y un consumo moderado de alcohol son importantes para reducir la amenaza de un infarto mortal, así como la muerte generada por otras causas”, dice Morten Grønbæk, director de investigaciones del Instituto Nacional de Salud Pública de la Universidad del Sur de Dinamarca, en Copenhague.
Otros hallazgos, publicados por el American Journal of Epidemiology, también concluyen que el consumo moderado de alcohol reduce la posibilidad de desarrollar enfermedades arteriales en las extremidades inferiores. Esta condición se presenta cuando los vasos sanguíneos fallan. Una o dos copas diarias de vino, según los investigadores, pueden evitar el problema.
Estos son apenas algunos de los últimos descubrimientos relacionados con la salud y el consumo de vino. La clave siempre está en una ingestión moderada, pues los excesos, como en todas las demás facetas de la vida, nunca funcionan.
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