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Los estadounidenses, si eligen a Trump como presidente de su país, cometerían una equivocación similar a la que cometimos los capitalinos eligiendo a Petro para gobernar la ciudad: creer que porque alguien hizo un buen papel en su área, sirve también para asumir una tarea de mayor calado.
Por Isaías Chaves Vela
En el caso de Petro, haberlo elegido para administrar a Bogotá, una de las más grandes y complejas capitales latinoamericanas, sin haber adquirido previamente la más mínima experiencia administrativa en el manejo del sector público; y en el caso de Trump, poner en sus manos al país más poderoso del mundo, sin ser él un estadista, es decir, sin haberse ejercitado en la conducción de los asuntos públicos o cuestiones estatales y sin siquiera haber sido congresista.
Y no se diga que ya ocurrió en ese país norteamericano que un actor de cine, el señor Ronald Reagan, fue elegido y reelegido para dirigirlo y que hizo época por sus medidas económicas basadas en la desregulación y por haber contribuido al fin de la Guerra Fría, porque cuando él llegó a la Presidencia de los Estados Unidos ya había sido gobernador del estado de California.
Pero volviendo a Petro y a Trump, no se puede negar que el uno fue un buen parlamentario y que con su elocuencia y valor civil ayudó a develar y combatir el paramilitarismo que se había enseñoreado del país hasta el punto de enquistarse en el mismo parlamento; como tampoco se puede desconocer que el otro sea un exitoso hombre de negocios que se hizo famoso internacionalmente promoviendo el concurso mundial de la belleza.
Pero nadie con sereno juicio y objetividad puede negar los desatinos en que incurrió y los desastres que le dejó a la ciudad la administración Petro y lo mucho que costará a la actual y a futuras administraciones distritales erradicar las secuelas derivadas de su estilo de gobierno, caracterizado por las improvisaciones y bandazos que tuvo que soportar la ciudad bajo su mandato.
¿Qué no le podría pasar entonces a la economía norteamericana y en general a la economía mundial, que depende de aquella, y peor aún, a la paz del mundo, siempre a punto de resquebrajarse, si ellas pasan a depender de los arrebatos del señor Trump, en caso de que, una vez elegido, tenga oportunidad de llevar a cabo lo que ya deja ver en sus preocupantes propuestas de campaña?