Publicidad

El hombre de las ideas luminosas

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

En la semana que se acaba, distintos hombres, mujeres, entidades y negocios se montaron al bus de la competitividad, conducido por la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol.

Se subieron el presidente y el vicepresidente, los ministros de Vargas Lleras (la de las viviendas y el del agua), el alcalde Peñalosa. También un experto doctor que vino desde Londres e incluso los periódicos y emisoras que transcribieron completicas las recetas médicas de este último.

Todos convergieron y chocaron las palmas durante el congreso de Camacol en Cartagena. “Usted, alcalde, súbase al programa del POT moderno”, declaró la presidenta nacional del gremio con el fin de invitar también a los alcaldes. Y como en el certamen nacional de la belleza, desfilaron por el Centro de Convenciones de la Heroica los representantes de los municipios del país.

Quizá para justificar una política urbana que empezó con el primer gobierno de Santos, altos mandos y gerentes repitieron un nuevo mote o concepto (una nueva meta o inspiración). Estamos presenciando la creación de las “ciudades de calidad”, recitaron. Para explicar la fórmula invitaron a un experto. Paul Cheshire, “profesor emérito de Geografía Económica en la Escuela de Economía de Londres, LSE, y consultor de organismos como la OCDE”, fue oído, no sólo en el evento sino también en Ministerios y periódicos.

El doctor, especialista en construir “ciudades de calidad”, nos legó varios bocadillos analíticos que vale la pena recapitular. A la pregunta ¿es posible para una ciudad como Bogotá volverse una ciudad de calidad?, Cheshire respondió: “la planeación y la política pública pueden ayudar considerablemente, aunque una de las principales lecciones de política es evitar tomar acciones realmente perjudiciales”. Afirmó también que “la planeación debe responder a las señales del mercado pero sin restringirlo”. Así, los alcaldes pueden hacer política, pero sólo si esta acaricia al “mercado”, que corre libre. En su visión, el mercado es un monstruo o una fuerza sobrenatural impredecible y no una coreografía de subsidios y ministros y planes de negocios y potencias proteccionistas.

Para cerrar el círculo de enseñanzas, el invitado nos explicó que da lo mismo construir viviendas de interés social al borde de Soacha que en Chapinero, al borde de Malambo que en el Prado Barranquillero, al borde de Girón que en Sotomayor Bumangués. No hace ninguna diferencia, aseguró Cheshire, sobrado en conocimientos y referencias. “Hay investigaciones concluyentes que muestran que las oportunidades de vida de las personas nunca se ven afectadas por las características de la zona y del contexto donde han crecido”, pontificó. Por lo tanto arrinconar a las clases populares y enmarcarlas dentro de ciudadelas metropolitanas es la medicina correcta.

Es lo que se ha venido haciendo por años en un vacío de oposición casi perfecto, pues la Colombia urbana de Vargas Lleras va en coche. Aunque César Gaviria grite a veces por radio, el Departamento Nacional de Planeación, DNP, dirigido por Simón Gaviria, asesora y acompaña esta empresa constructora. El conservatismo, que dirige el yerno del propio Gaviria, no se mete en estas ruedas. El Centro Democrático no dice ni mu. Los alcaldes, por su cuenta, no tienen mucho margen de maniobra. Si quieren agua, vivienda o plata, deben dejar que el DNP y la respectiva regional de Camacol “formulen las acciones” en cada municipio.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido