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Dice el secretario general del PDA que la multitudinaria marcha del pasado lunes fue un éxito gracias a la manipulación de los medios de comunicación, irrespetando así a más de doce millones de personas que en Colombia y 140 ciudades del mundo salieron a las calles a decirle no más a las Farc.
A un gran sector del Polo no le gustaba la consigna de la convocatoria. Les cuesta muchísimo declarar como terroristas a los hombres de Marulanda. Cuando se atreven a hacerlo, inmediatamente se valen del embeleco de la naturaleza política de esa banda criminal, justificando de alguna manera su accionar violento. Para la muestra un botón: en el comunicado que publicaron el pasado fin de semana en todos los periódicos del país, se le midieron a condenar las monstruosidades de las Farc. Hasta ahí todo iba muy bien, pero de alguna manera tenía que verse reflejada la personalidad panfletaria de algunos cavernícolas que hacen parte de la directiva del partido amarillo, como son el senador Robledo, el representante Borja, la senadora Gloria Inés Ramírez —huésped habitual de los terroristas de Anncol y de los forajidos de la Asociación Jaime Pardo Leal en Estocolmo— y, por supuesto, la agitadora Gloria Cuartas. En efecto, en el punto cinco del citado comunicado, la emprendieron contra la Fuerza Pública al mejor estilo del Partido Comunista, acusando de manera temeraria a nuestros militares y policías de cometer toda suerte de barbaridades.
Esta minoría de la izquierda creyó que con dicha publicación torpedearía a la marcha y creo yo que lograron el efecto contrario, porque el lunes pasado dimos una demostración contundente de que no queremos más Farc, ni más colectividades blandengues contra el terrorismo, ni mucho menos volver a oír declaraciones atrevidas que pretendan restarle peso a las salvajes violaciones de esos sicópatas. El señor Carlos Gaviria jamás podrá vender su tesis maniquea y canalla que sostiene que “una cosa es matar para enriquecerse —léanse los crímenes atroces de los paramilitares— y otra es matar para una vida mejor —entiéndase como una apología de la barbarie desatada por las Farc y el Eln—”.
No contentos con ese intento de manipulación, quisieron tender un manto de sospecha sobre la logística desplegada para la marcha, cayendo en minucias impropias de un partido político con amplia representación, como por ejemplo dudar del origen de las vallas alusivas al evento que fueron instaladas en todas las ciudades, o la masificación de las camisetas con el eslogan de “no más Farc”. ¿Qué tal que alguien saliera con la ruin teoría de que los recursos con los que el Polo pagó los avisos de prensa antes referidos son de turbia naturaleza?
El repudio que el país siente por las acciones barbáricas de las Farc, fue un portazo a la lerda iniciativa de las directivas del Polo tendiente a salir sin marchar y de rechazar sin condenar. Corresponde hacer un reconocimiento a los miembros de ese partido que se apartaron de las decisiones retrógradas de sus jefes y sin rodeos fueron a caminar junto a una inconmensurable masa que, paradójicamente, les ha mostrado a los bandidos comandados por Tirofijo que ellos no son ni serán jamás el Ejército del Pueblo.
Mención aparte merece la senadora Córdoba. Espero que entre los millones de caminantes hubiera mínimo un votante suyo. De ser así, señor elector de Piedad Córdoba, quiero decirle que la mujer en la que usted delegó su representación, lo ha calificado de excluyente, racista y paramilitar. Afortunadamente para usted, en dos años hay nuevas elecciones.
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¿Será que la familia de Íngrid Betancourt de verdad cree que va a logar la libertad de la ex candidata halagando a los terroristas?
ernestoyamhure@hotmail.com