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“No he podido comprender por qué la mitad más uno ha de ser más inteligente, más culta, más generosa, más hábil que la mitad menos uno”. Esta es una de las muchas reflexiones que se consignan en “Los años de vértigo, Baldomero Sanín Cano y la revista Hispania 1912-1916”, (Siglo del Hombre Editores), escrito por Rafael Rubiano Muñoz y Juan Guillermo Gómez García.
Como lo refiere el título, esta obra es una recopilación de textos publicados por Sanín Cano en la revista Hispania fundada en Londres por el liberal radical y exiliado Santiago Pérez Triana, en la que se divulgaban las ideas de los pensadores europeos e hispanoamericanos más reconocidos y representativos. Esta revista fue una voz crítica de las realidades latinoamericanas vistas desde el otro lado del Atlántico.
Baldomero Sanín Cano, nombre que de pronto no dice mucho para las nuevas generaciones, fue periodista, diplomático, maestro, crítico y ensayista colombiano, nacido en Rionegro-Antioquia en 1861. Su larga existencia –murió de 96 años- fue un acopio de intelectualidad transeúnte y humanista; lo cual le valió el calificativo de “Maestro de América”. Llegó a Medellín muy joven y comenzó a escribir en el periódico La Consigna donde publicaban otros como Rafael Uribe Uribe. Este impreso era dirigido por Fidel Cano (primo hermano de la mamá de Baldomero) y años más tarde hizo parte del Suplemento Literario Ilustrado de El Espectador. A finales de siglo, de la cálida Medellín viajó a la fría Bogotá donde se hizo amigo de José Asunción Silva, a quien describiría muchos años después como dueño de “una personalidad superior”.
En 1909 fue enviado a Londres por el presidente Reyes, como representante del gobierno colombiano en unos litigios mineros. Al dimitir Reyes del poder ese mismo año, Sanín Cano quedó cesante y se dedicó a leer durante horas en el Museo Británico, a enseñar español y traducir para el suplemento literario The Times. Durante cinco años vacante recibió la oportunidad de cubrir la primera Guerra Mundial para el diario La Nación de Buenos Aires, y se conectó con la intelectualidad española, inglesa y latinoamericana, radicada en Londres, estableció contacto y comunicación con publicaciones europeas y con intelectuales argentinos. Luego, dictó clases en las universidades de Oxford, Cambridge y Edimburgo.
Este volumen, sin embargo, no se ocupa de la vasta obra de Sanín Cano, sino que centra el foco en los escritos de este que es considerado el gran ensayista colombiano, en sus escritos en Hispania, una revista “antiimperialista” que buscaba crear lazos de unidad cultural entre los pueblos de lengua española. En ellos, Sanín Cano con una prosa fácil escribía sobre los asuntos que veía en Europa. En sus textos hablaba de temas muy diversos: desde la despedida de un amigo, como lo hizo cuando murió el poeta Rafael Pombo, de quien pese a su cercanía dijo que “escribió una novelita mediocre”; vaticinó el crecimiento de Rusia algo sobre lo cual alertaba pues “tiene una forma de gobierno que no le señala límites a sus anhelos de expansión”; del bambuco decía que era un “dejo triste y monótono”. Alertaba al Estado sobre la necesidad de intervenir en la tenencia del suelo. Criticaba la desmedida burocratización del Estado y defendía el socialismo y el federalismo como formas de gobierno.
La recuperación de este material fue hecha por el sociólogo, magister en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad de Antioquia Rafael Rubiano Muñoz y por el abogado, doctor en Literatura y profesor de la Universidad Nacional y de la Universidad de Antioquia Juan Guillermo Gómez García, quienes, ante el desconocimiento de nuestros grandes pensadores, quisieron rendir esta forma de homenaje a Sanín Cano, al decir de ellos, un colombiano admirado y reconocido a nivel latinoamericano y así mismo un liberal que dedicó su opinión y pensamiento a valores como la defensa de la democracia —la cual de toda formas cuestionaba—, los derechos humanos, la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia entre muchos otros.
Los autores —profesores universitarios a fin de cuentas y rigurosos investigadores— no se quedaron simplemente en la búsqueda del material y en su acopio, sino que también la ubicaron en un tiempo y un espacio: el Londres de antes de la Primera Guerra mundial, y realizaron un muy sesudo análisis sobre lo que significó esta revista. Hispania, al decir de ellos, más que un impreso hecho en el exilio, o quizá por ello, fue una comunidad y un espacio de intereses y expectativas.
El material sigue la huella de una investigación sobre los artículos de Sanín Cano en La Nación de Buenos Aires, compilación hecha por el profesor Rafael Rubiano Muñoz y la coautoría de Andrés Felipe Londoño que publicó la Universidad del Rosario en el 2014; además, el profesor Rubiano ha publicado algunos artículos en revistas nacionales e internacionales sobre el personaje antioqueño.
Los textos de Sanín incluidos en este libro bien vale la pena observarlos y podrán ser luz para analizar y reflexionar sobre los temas o problemas de hoy. Claro que leerlos, también, deja una desazón: todos los asuntos que en su momento encaró Sanín Cano con prestancia y solidez analítica, son los mismos con los que lastimosamente 100 años después aún seguimos sin querer resolver.