Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Confieso que no me caía mal del todo el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, aunque nunca he votado por él.
Lo veía moderno, fresco, jovial, supuestamente preocupado por el espacio, buscando “que las señoras puedan pasear con sus niños”, en una pose encaminada a capturar adhesiones de la gente. Todo esto se comprende por sus salidas y sus “salidas”: montado en cicla, obviamente en bluyin, repartiendo chapolas a los conductores de automóvil, ¡tan tierno! Ahora, ya sin duda, huelo objetivos contrarios a los intereses generales de la ciudad.
¿Cómo ignorar olímpicamente, señor burgomaestre (no dije “vulgomaestre”), las bases científicas de la Reserva Thomas van der Hammen? UNPeriódico publicó recientemente un artículo muy serio y bien fundamentado, como todo lo de este medio informativo de la Universidad Nacional. Allí se citan los Acuerdos 011 de 2011 y 022 de 2014 de la CAR, basados en los lineamientos del Decreto 2372 de 2010, inspirados en “aspectos biológicos, sociales, económicos y culturales del territorio, que no se pueden desconocer”.
No es lícito entonces desobedecer a la CAR y decir de un tajo que la Reserva es un simple “potrero lleno de vacas”, para decidir la construcción de 80.000 viviendas, como si la Sabana de Bogotá careciera de otros espacios aptos para densificar la ciudad, evitando que ésta siga desparramándose como hasta ahora, encareciendo los servicios. Una pregunta tonta: ¿cómo fue lo de financiación de su campaña? ¿Quiénes están detrás?
Pero viene otra situación bastante gorda: la venta de ETB, aprobada en el Concejo distrital gracias a que el alcalde la muestra como un conjunto de chatarra, a juzgar por su expresión al referirse a la venta de Telecom, en ese momento y según él, “los cunchos” de la empresa, algo contrario a la verdad emanada de conocer bien la evolución y la situación real de aquel patrimonio público en el momento de su enajenación. Definitivamente, no queremos una venta como esa, más parecida a un regalo al gran capital, y por eso escribimos aquí el 12 de enero (“Temores ETB-lógicos”), en los albores del mandato peñalosista, clamando por que no se despoje a los bogotanos de una valiosa heredad cuyas utilidades benefician incluso a la Universidad Distrital.
Agreguemos a lo anterior la mezquindad —uno de los peores rasgos de personalidad— que se percibe en Peñalosa cuando cuestiona las ideas plasmadas en la administración anterior (centro cultural en inmediaciones del Campín, metro, con estudios incuestionables), ¡únicamente por haberse cuajado en la administración de alguien impotable para el nuevo alcalde!
Además, si cada nuevo alcalde sigue ignorando lo bueno de su antecesor, el Distrito seguirá rezagándose en diversos órdenes. Y un elemento inquietante, detrás de todo esto, estriba en una pretendida mirada aséptica y “apolítica” de la cosa pública, y lo público indica que es de todos… de todos y de nadie en particular.
* Sociólogo Universidad Nacional