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Mohamed Alí: El activista que boxeaba

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El mundo entero registra la muerte de Mohamed Alí, el más grande boxeador de todos los tiempos, y mientras tanto lloró como miles de sus seguidores en el mundo por sus hazañas deportivas, pero sobre todo por sus batallas como activista, de las cuales en Estados Unidos y el mundo desarrollado mucho se sabe, pero en Colombia más bien poco.

Por: Ray Charrupi, especial para El Espectador

En la pared principal de mi residencia, tengo colgado un cuadro tríptico de tres de mis ídolos (tres cuadros), con sus imágenes en pop art: a la izquierda está Mandela, pues es mi ídolo que representa la importancia de la Reconciliación; a la derecha está la imagen de mi padre, Pascual Augusto Charrupi, de quien heredé la pasión con la cual debemos afrontar cualquier lucha; y en el centro está Mohamed Alí, el más grande. ¿Por qué pongo a un deportista a la altura en idolatría de pensadores como Mandela, que inspiró al mundo, o de mi padre, que me enseñó, inspiró y dio vida?

Cassius Marcelus Clay fue el nombre con el que bautizaron a este superhombre; con ese nombre, antes de los 20 años, ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma; en ese entonces existía un régimen de segregación en Estados Unidos que impedía que personas negras pudieran ingresar a establecimientos públicos, como restaurantes, hoteles, escuelas y trasporte. El joven campeón olímpico asistió con su hermano Ronnie Clay a un restaurante luciendo la medalla con el ánimo de protestar contra la segregación, pretendiendo ser atendido como un medallista. A pesar de haberle traído una medalla de oro a su país, fue expulsado por la fuerza de ese sitio con su hermano, y entonces decidió tirar la valiosa medalla al río, comenzando así una historia de acciones que le mostrarían al mundo un activista por los derechos de los negros.

El campeón de peso completo en aquel entonces era Sony Liston; Alí, en ese momento aún llamado Cassius Clay, decidió iniciar “The Bear’s Hounting” (La cacería del oso) y así apodó a Liston como el “oso feo” y empezó a provocarlo con declaraciones desobligantes sobre el aspecto del campeón. Alí sabia que si no hacia algo diferente, tendría que hacer fila y esperar su turno como retador, pero él decidió provocar tanto a Liston ante los medios, yendo a su casa a tirarle piedras a la ventana y hasta coqueteando públicamente a la esposa de Sony Liston, que finalmente logró su objetivo y pudo tener una pelea por el título mundial de los pesos pesados.

Por su estilo, en los medios de comunicación fue calificado como un bocón arrogante, que captó la atención de todo el público, porque en ese tiempo Estados Unidos nunca había visto un negro hablar con tanta seguridad, y de forma tan provocadora. Todo fue parte del plan de Alí a lo largo de su vida deportiva, llamar la atención para que la gente no lo quisiera, o más bien, para que quisieran con muchas ganas verlo caer, comprar boletas para presenciar su caída. Pero se quedaron con las ganas porque con los estadios llenos, sus bolsillos se llenaron también y, contrario a verlo perder, el mundo conoció el estilo de pelea más fantástico que se haya registrado: “Vuela como mariposa, pica como abeja”.

Alí era arrogante y genial en cada movimiento, no usaba guardia y sus brazos permanecían abajo, bailaba por todo el ring, con elegancia suave y suprema, y cuando golpeaba era tal su velocidad que hasta creó la leyenda del ‘Phanton Hit’ (Golpe Fantasma) del cual no existe registro fotográfico o fílmico y fue con el que noqueó a Sony Liston arrebatándole el título mundial de pesos pesados.

Conoció a Elijah Muhamed, líder negro de la Nación del Islam, y fue así como se convirtió en musulmán, y decidió cambiar su nombre a Mohamed Alí. Cuando le preguntaban por qué se cambió el nombre, respondía que Clay era un apellido de un blanco esclavista que impuso ese apellido a sus ancestros esclavizados, pero que él no era esclavo y por tanto no llevaría más ese nombre y apellido.

Contrario a lo que hoy se piensa, en ese momento sus principales detractores fueron la misma comunidad negra, que sumada al resto de una ignorante sociedad, le parecía que esto era una bobada, y que debía seguir llevando el nombre de Clay. A veces llega a tanto el desconocimiento y falta de valoración por la dignidad, que un contrincante Ernie Terrel, lo llamó Clay en la rueda de prensa previa a su pelea; Alí le recordó que su nombre era Mohamed Alí; Terrel, como todos los necios, insistió en indignarlo llamándolo Clay y entonces Alí lo abofeteó y ya en la pelea casi lo mata a golpes exigiéndole y enseñándole al mundo que ya no tenía nombre de esclavo y debería ser llamado y recordado como Mohamed Alí.

El más radical de los líderes negros de Estados Unidos, Malcom X, fue uno de sus grandes amigos y pactaron que podían usar la plataforma del boxeo y la figura de Alí para hacer conciencia entre los negros, para que levantaran la cabeza, fueran orgullosos y entendieran que lo negro es bello. Y entre los blancos, para que se percataran de cuán racistas eran.

Fue así como optó por no ir a la guerra en Vietnam, a sabiendas de que, como toda celebridad, jamás estaría en el frente de batalla y su misión sería solo llevar moral a la tropa; no le importó y decidió no prestarse para ser usado como ídolo y alentar una guerra.

Si no iba la guerra, le retirarían su título y la licencia para pelear en Estados Unidos; ahí cualquiera hubiese flaqueado, pero Alí, en vez de temer, dijo: “No iré a una guerra contra personas (Vietnam) que no me han hecho nada, mi enemigo son ustedes (USA), donde me discriminan y me llaman Nigger”.

Cada vez que una persona es admitida como voluntaria en Chao Racismo, le pedimos que estudie a Madela, Luther King, Lincoln, Jesús, y cualquier lucha por la dignidad; pero sobre todo que estudien a Alí. Ahí entenderán que los cambios sociales siempre cuestan, que debemos provocar, que debemos ser bellos, estéticos, pulidos, puros, diversos y consientes; que si entendemos lo mal que estamos como sociedad, la única posibilidad es hacer mínimamente cosas gigantes. Alí para mi es una cátedra, una filosofía, un estilo de vida que me preparó para entender que causas y formas como las nuestras no tienen enemigos, solo personas que se demoran más tiempo en honrarte, cuando se percatan que ya se benefician de la realidad que transformaste.

Su estilo de pelear, sus títulos mundiales, la hazaña que hizo en Zaire, todo eso que hizo en su vida profesional como deportista lo podremos ver en programas de boxeo y videos sobre peleas; pero descubrir lo importante de tirar una medalla a un río, lo trascendental de cambiarse el nombre, lo determinante de no ir a una guerra, eso sólo lo ven los que entienden que Mohamed Ali, era el activista que mejor boxeaba.

@RAYCHARRUPI

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