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La nómina de Estados Unidos está llena de jugadores que actúan en las ligas europeas. La gran diferencia respecto a Colombia es que esos futbolistas pertenecen a equipos de clase intermedia y no llenan titulares de los medios internacionales. Mientras acá se habla de Real Madrid, Juventus, Milan, allá se mencionan cuadros alemanes e ingleses, sin mayor predicamento.
En verdad, la diferencia es otra: los estadounidenses juegan de titulares y tienen ciclo competitivo, ritmo, que le llaman, mientras que los colombianos simplemente son de nómina y muchos de ellos no actúan.
En la fase de precompetición, el cuadro que dirige Klinsmann se apuntó dos victorias, sobre Ecuador y Bolivia, sin goles en contra y con cinco tantos a favor, sin llegar a brillar pero dejando claro que la idea del cuestionado técnico alemán va en camino. Estados Unidos viene de una mala Copa de Oro y un inicio poco alentador durante las eliminatorias centroamericanas, y el técnico pretende remodelar la nómina y dar entrada a nuevos jugadores que pertenecen a la MLS. La disputa de su torneo nacional terminó convirtiéndose en un problema para el adiestrador, porque muchos jugadores no pudieron trabajar con sus compañeros.
Klinsmann dice que su selección se siente hoy mucho más cómoda con el elástico 4-3-3 que viene modelando, que muchas veces termina en un 4-5-1 donde Michael Bradley sigue siendo el jugador más representativo y el elemento más importante en el plano táctico. Bradley trae la pausa, la inteligencia, la apertura del campo. Un gran futbolista, complementado por nuevos valores que ya tienen muchos partidos encima. EE. UU. juega seguido y se mueve fácil en la competición porque generalmente actúa de local, por todo el país, debido a su poder económico para traer rivales.
Brad Guzan es el titular del arco, mientras que en los últimos dos partidos amistosos el técnico probó a Birnbaun, Brooks, Orozco, Chandler y Cameron en la defensa. En el medio, como laderos de Bradley, se mueven Beckerman y Alejandro Bedoya, aunque un jovencito Pulisic del Dortmund, a los 17 años, llama la atención pública. Y arriba, a Clint Dempsey lo acompañan Zardes y Wondolosky, activos para abrir el campo y retroceder al medio.
No es un rival fácil, pero Colombia le ganó la última vez en Inglaterra, 2-1, con tantos de Bacca y Teo. Claro, eso fue hace ya dos años y medio y mucha agua ha corrido bajo los puentes.
Como bien decía Pacho Maturana refiriéndose a este partido: a ellos y a nosotros nos interesa “hacernos pasito” en el debut.
El de hoy es un partido para trabajarlo con inteligencia y sin derroches y delirios ofensivos. Equilibrio es la palabra clave.