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Giraldo, un pionero entre barras y anillos

Jorge Hugo, que participará en sus terceras justas, fue el primer gimnasta colombiano en disputar una olimpiada. Sueña con el oro.

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Los recientes Juegos Panamericanos de Guadalajara marcaron para Colombia un particular cruce generacional. En marcha, por ejemplo, el joven James Rendón superó al más experimentado Luis Fernando López. Sin embargo, la gimnasia fue la verdadera sorpresa: Jossimar Calvo ganó la medalla de oro panamericana a los 17 años, superando al ídolo y maestro Jorge Hugo Giraldo, quien casi lo dobla en edad y experiencia.

Calvo y Giraldo se citaron nuevamente en el Preolímpico de Londres, en enero, para definir el único cupo colombiano de la disciplina a los Olímpicos. Esta vez triunfó el antioqueño, que hizo valer su experiencia y clasificó a las justas de la capital inglesa. Aunque, desde luego, el juvenil fue un rival duro: pese a terminar en el puesto 22 (Calvo fue 15), clasificó a las finales en aparatos, algo inédito para un gimnasta colombiano en esa clase de torneos.

Nacido en el barrio Aures, en Medellín, Giraldo descubrió el deporte por la televisión, cuando vio una competencia de la disciplina. Entonces entró a la Liga Antioqueña de Gimnasia y comenzó el camino que lo llevaría a ser un pionero. Al reconocimiento nacional lo siguió pronto el internacional. En los Panamericanos de Winnipeg, en 1999, se convirtió en el primer gimnasta del país en ganar una medalla en esas justas, al obtener la de plata.

Trabajador y perseverante —así suele definirse—, el deportista logró, un lustro más tarde, otro hito: ser el primer gimnasta colombiano en participar en unos Juegos Olímpicos. Lo hizo en Atenas 2004. En aquella ocasión, fue a la expectativa, a disfrutar la ocasión. Finalizó en el puesto 32 de la clasificación, con 54.997 puntos.

Giraldo, que fue recibido con incredulidad cuando se probó como gimnasta, estuvo en los siguientes Olímpicos, los de Pekín, en 2008, con algo más que la mera expectativa del novato. Quería más, buscó más. Arriesgó. Ensayó nuevos ejercicios en su rutina, pero lo que falló no fue su físico, sino la cabeza. La presión psicológica fue más fuerte y terminó 42.

Apenas asimilada la frustración, emprendió otro ciclo olímpico. En Medellín, en los Suramericanos de 2010, ganó tres medallas de oro, y en los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Puerto Rico, obtuvo otras cuatro preseas doradas.

Giraldo piensa que Londres resultará ser una mezcla entre Atenas y Pekín: expectativa, desparpajo, disfrute, pero también la exigencia para lograr la medalla que siempre ha buscado.

 

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