Publicidad

Vietnam, Obama corrigiendo el error

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hace un tiempo tuve la oportunidad de visitar Vietnam y entre sus ciudades Saigón (hoy Ho Chi Min City en honor a su líder) y Hanoi, la capital. En Saigón la noche estaba cálida, subtropical. Me recordaba climas de nuestra costa colombiana.

En el piso más alto de hotel había un bar muy bien puesto. Una orquesta, sólo de mujeres, con música de los 70 y 80. Curiosamente Asia vive canciones inolvidables de esa época. No sé por qué.

La mujer que estaba en la baranda mirando el correr del rio Mekong me llamó la atención, parecía solitaria pero se sentía que estaba acompañada. Le pregunté ¿qué sabe usted de este país? Me miró con cierta sorna, como diciendo “¿Y éste quién es?”.

“Si quiere alguna respuesta, sorpréndame.”

“Le ofrezco un Singapur Sling con dos tragos adicionales de vodka y uno de ron. Obvio añadiéndole unas gotas de licor de mandarina.”

Se rio, entendió mi mensaje y me respondió: “¿O sea que no quiere sólo sorprenderme sino ir mas allá….?”

La miré, su silueta dibujada en la noche frente al río me hizo entender que entraba en el Asia de misterio. Sin entender cómo los destinos nos volverían a juntar.

Sin mayores palabras ni largas historias comenzó: “Saigón fue la ciudad de los franceses, su territorio por muchos años. A Occidente se le olvidó que para entender a Asia hay que oír a los asiáticos, a sus locales, a su gente patriotera y nacionalista, quienes anteponen su amor por el país a las ideologías y religiones. Pero eso en Occidente no se entiende.

Vietnam ha sido un territorio que históricamente nunca se ha doblegado a imperios o enemigos. En una de las épocas mas poderosas de la historia del Imperio Chino a Vietnam se le llamaba “la concubina rebelde”. O sea, el territorio que nunca logró ser tomado por China

¿Se imagina usted? China y Vietnam eran como el agua y el aceite.

Vayamos a un momento de la novela histórica. La batalla de Vietnam del Norte estaba “casi” ganada. Los franceses, con su armatroste colonial, estaban dispuestos a dar a la batalla decisiva que derrotaría al ejército vietnamita. La botella de champagne estaba a punto, era sólo cuestión de tiempo. El despliegue del poder colonial no tenia duda de la victoria. Pero no contaron con ese astuto y carismático líder militar: el general Giap. Un líder de verdad convencido de su misión y preclaro en su mente, lo que le permitió derrotar a los franceses. Distribuyó su artillería en colinas donde los francos nunca creyeron que llegaría. El fin de la batalla fue fácil, claro y decisivo. La época francesa terminó. Vietnam entró en una nueva etapa.

En forma vaga y superficial se puede describir el segundo episodio de la guerra vietnamita, las Naciones Unidas y tratados incumplidos, política bárbara de aquí y allá, inanidad de la nación más poderosa del mundo y de nuevo Vietnam es ahora el objetivo, pero de los Estados Unidos. Algo que la historia actual, racional, no puede justificar. Vietnam ganó también esta guerra, también con el general Giap pero con costos enormemente altos. Quizás más de un millón de vietnamitas y unos 60 mil americanos jóvenes que sacrificaron sus vidas, para matar a agricultores asiáticos que vivían a 10 mil kilómetros de distancia y que entre otras cosas, no eran parte del “peón” chino. Estados Unidos no entendió al pueblo de Vietnam: su apego histórico a su tierra, a su manera de ser. Aclaro que tengo sangre americana.

Los Estados Unidos con movimientos internos muy poderosos en contra de esta guerra, al final, en la derrota, lograron demostrar la equivocación garrafal de políticos ávidos de poder que sacrificaron jóvenes y adultos de ambas naciones para llegar a la conclusión, como dijo el Secretario de Defensa americano de ese momento, que “la guerra de Vietnam fue un error”.

La visita a Hanói, la capital del Vietnam, deja la sensación de lo que es el país: dinámico, agresivo y divertido. En 1972, el 31 de diciembre, los americanos decidieron saludar a la ciudad con bombarderos B-52 llenos de material letal para una población familiar. El Museo de la Guerra de Hanói saca lágrimas.

Hagamos una pausa: escribir sobre el dolor de la gente es “aburrido”, pero hay un espacio de honestidad. La descripción no está dirigida a motivar el odio o la polarización, sino a dejar en claro cómo la falta de conocimiento de gente, de su cultura, de su idiosincrasia, genera percepciones totalmente enfermizas de otros seres humanos.

Yo me acuerdo que en los 70, las películas de Vietnam hablaban de valientes jóvenes americanos matando a soldados del Viet Cong, o sea gente del norte. La gran propaganda creaba héroes y victimas. Todo mentira. Una nación de 600 mil kilómetros cuadrados manchada por una guerra sin lógica.

Cuando llegue al museo, si se atreve a visitarlo, donde muestran como la gran nación esparció el llamado “agente naranja” y si logra visualizar las deformaciones y muertes que causó este producto, que los norteamericanos decían que les iba a ayudar a ganar una guerra perdida, comprenderá este artículo. A mi me sacó lágrimas.
Volvamos a Saigón, a nuestra amiga quien ha sido la relatora de todo esto y que me aseguró que quien llega a la ciudad disfruta de su gastronomía, sus monumentos históricos y la calidez de su gente.

Publicidad

Hoy Vietnam es el segundo productor mundial de café. Se lo dejaron como “herencia” los franceses. Aunque el nuestro sea mejor, a ellos les ha ayudado a recuperarse de dos guerras y a mirar al futuro con esperanza. No dejemos de aprender de un pueblo increíble, Vietnam.

La visita de Obama es, sin duda, un momento histórico. Aunque no pida perdón con palabras, el hecho de estar allá dice mucho.

Ver You Tube sobre estampas de Vietnam

Que tenga un domingo amable.
 

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido