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Super-Robert. Así lo llama el entrenador Felipe Berón, a quien conoció en Cali cuando tenía siete años. “Él no se dejaba de nadie, era superpeleón. Una vez viajamos a la academia Nick Bolletieri (Miami) y sus compañeros de habitación —10 años más grandes— le escondían las cosas, lo molestaban. Pero él les daba, se defendía”, recuerda Berón.
Robert Farah representó ayer ese apodo al ganar el mejor partido de su carrera deportiva. Con parciales de 6-3 y 6-2 superó al ruso Nikolay Davydenko en una hora y 22 minutos y accedió a la segunda ronda del ATP 250 de Múnich. Davydenko fue llamado Ironman cuando alcanzó el puesto número tres del escalafón en 2006, y a pesar de que ahora figura en la casilla 56, defendía el título del certamen.
Canadiense hijo de libaneses
Robert nació el 20 de enero de 1987 en Montreal, Canadá, pero sus papás, Eva y Patrick (ahora divorciados), son libaneses. Cuando Robert tenía un año, la familia viajó a Cali y se instaló allí junto con los abuelos paternos. Muy temprano comenzó a jugar tenis con su hermana Romy (dos años mayor). Su padre los entrenaba.
Cuando ingresó al equipo de Colsánitas —junto con Romy— conoció a Santiago Giraldo, pereirano que actualmente ocupa la casilla 53 del escalafón mundial. Ahora son los mejores amigos, pero antes, cuando compartían habitación en la concentración, peleaban todo el tiempo por la desorganización de Farah. Giraldo, más obsesivo y perfeccionista, no lo dejaba dormir dentro del cuarto cuando Robert tenía gripa. “Ese era el trato. Cada rato encontraba a Robert en el pasillo”, recuerda Felipe Berón.
El técnico, que fue capitán de Copa Davis hasta 2010 y entrenador por mucho tiempo de Farah en Colsánitas, añade: “Peleaban también por quién se iba en el puesto de adelante de los carros. Una vez, en el torneo juvenil Eddie Herr de Miami, atravesaron una avenida corriendo a ver quién llegaba primero. No miraron y un carro les frenó en seco. Los hubiera matado”.
En 2009 Robert salió de Colsánitas para irse a Estados Unidos a estudiar economía en la Universidad de California, de la que se graduó hace dos años. Luego de ser el número uno del tenis universitario en ese país, volvió para intentar de nuevo jugar torneos ATP.
Ya integra el equipo de Copa Davis y aspira a un cupo en dobles en los Juegos Olímpicos de Londres, junto a Juan Sebastián Cabal. Además ha tenido avances importantes en el escalafón individual (en dobles es el número 66). La semana pasada, que alcanzó la tercera ronda del ATP 500 de Barcelona (donde perdió con Rafael Nadal), ascendió 36 puestos.
Su rendimiento ha sido positivo durante estos dos años, pues juega sin presión. Dice que haber obtenido un título asegura su futuro.
En Múnich, Super-Robert, que enfrentará en segunda ronda al australiano Marinko Matosevic, espera no dejarse ganar de ningún rival.