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La decisión del alcalde Samuel Moreno de levantar temporalmente la medida del Pico y Placa en la ciudad por la temporada de vacaciones (del 27 de diciembre de 2010 al 14 de enero de 2011), tal y como ha sido tradición, ha levantado gran polémica en el mundo político capitalino.
Hay quienes opinan, por ejemplo, que, a diferencia del año pasado por esta época, hoy Bogotá es una ciudad que se encuentra prácticamente toda en obra y que adicionalmente está sufriendo las consecuencias del invierno. Eso sin Pico y Placa daría como resultado el caos total en movilidad.
Al menos eso cree el analista Juan Carlos Flórez, quien opina que la ausencia de la medida podría afectar mucho más zonas que están infartadas por las obras, “como el centro, que se encuentra bloqueado por el cierre de las estaciones de Transmilenio del Museo del Oro y Las Aguas, así como por el Septimazo, cuya única salida que deja para los carros hacia el norte es la Avenida Circunvalar, que colapsa en las horas pico”.
En contraste, el ex alcalde Jaime Castro opina que se trata de algo “lógico, ya que desde que existe el Pico y Placa en la ciudad siempre para esta época se restringe porque muchos viajan y la ciudad queda prácticamente sola”.
“Lo que sí me parece extraño es que nadie se haya pronunciado cuando el Alcalde pretendía mantenerlo”, agrega Castro.
Por su parte, el concejal Antonio Sanguino piensa que el problema no es que lo quiten ahora, sino que “no se sigan abriendo frentes de obras antes de acabar las que están iniciadas”.