Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Aunque la modelo pretenda restarles importancia, las fotos publicadas en las que aparece emocionadamente abrazada con un trío de bandidos deslegitiman su gestión de facilitación. Se equivocó de manera grave la senadora Piedad, y ese error puede costarle carísimo al proceso de acercamiento tendiente a sentar las bases para iniciar una negociación que conduzca a un eventual acuerdo humanitario.
El facilitador debe ser neutral, no puede inclinarse hacia ningún lado en litigio y mucho menos caer en compadrazgos innecesarios. Las fotos de la senadora denotan una cercanía harto nociva para su papel de intermediaria en este proceso y en buena medida justifican la contundente reacción del presidente Uribe en el discurso pronunciado por él con ocasión de la conmemoración del aniversario 116 de la Policía Nacional.
No podemos olvidar quiénes son los delincuentes, quiénes son los únicos responsables del dolor que sufre nuestro país y quiénes fueron los que plagiaron a los miembros de la Fuerza Pública y a los políticos. El secuestro es la peor manifestación del terrorismo; por tanto las victimarias, que en este caso son las Farc, no pueden recibir una calificación menor a la de terroristas.
Loable gestión la de aquellas personas que se le han metido de lleno a la búsqueda de la liberación de los secuestrados. Seguramente lo hacen de la mejor voluntad y por eso no les es propio alterar la realidad de los hechos, ni mucho menos prestarse para que los secuestradores posen de arcángeles en escenarios internacionales. Por el respeto que se merecen las víctimas del terrorismo y la Nación en pleno, los facilitadores y mediadores hacen mal en abrazarse con los causantes del horror que estamos padeciendo. Su deber es el de arrinconarlos, confrontarlos por sus delitos, conminarlos a abandonar su actitud intransigente para que hagan posible el regreso de todos los secuestrados en su poder. En este asunto los arreglos florales están de más.
La senadora Córdoba no es novata en estos temas. Ella sabe moverse con astucia y conoce como pocos que la confianza no se construye contemporizando sino exponiendo posiciones firmes. Poniéndose la boina de los secuestradores perdió el respeto de los colombianos y el de sus interlocutores. Ellos ya están notificados de que con Piedad la cosa es a punta de mofas, chascarrillos y abrazos debidamente registrados con una máquina de retratar.
Que la sensatez no sea una víctima más de este acercamiento. No se puede soslayar la naturaleza mafiosa, sicópata, mentirosa y rastrera de las Farc, y mucho menos pretender camuflarla con gestos inoportunos e impolíticos que, contrario a lo que piensa buena parte de la opinión, alejan y no acercan cualquier opción de negociación respecto de la libertad de los secuestrados. La cuestión es simplísima: estamos tratando con terroristas.
~~~
Este martes 20 de noviembre se cumplen dos años de la muerte del dirigente conservador Roberto Camacho. Cuánta falta le ha hecho a la política nacional su presencia y su firme posición en defensa de los principios democráticos. Me precio de haber aprendido su lección del buen hacer político.
Como lo escribí en el momento de su trágica muerte, Roberto Camacho marcó con letras diamantinas la historia nacional, porque ante todo y sobre todo era un hombre que ejercía la política con decencia. Su memoria y su legado seguirán vigentes a través de la fundación que llevará su nombre.
ernestoyamhure@hotmail.com