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«Hay que reconstruir un país»

Este jueves, a las seis de la tarde, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación del Distrito, se realizará el conversatorio de la novela ‘El gato y la madeja perdida’, la historia del exterminio de los integrantes de la Unión Patriótica.

Diego Montaña Cuéllar. /Archivo
Diego Montaña Cuéllar. /Archivo

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Diego Montaña Cuéllar fue el último presidente de la Unión Patriótica, partido creado durante los diálogos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las Farc en los años 80. Es recordado además por su defensa de los derechos humanos. Fue abogado, concejal de Bogotá y representante a la Cámara. Perteneció al Partido Socialista Democrático y luego a la UP. En su memoria, su nieto Francisco Montaña, con la colaboración de un equipo de estudiantes de historia, antropología y sociología, lanzó esta semana la novela de su autoría, ‘El gato y la madeja perdida’.

Sin embargo, Francisco Montaña sostiene que no quisiera volver a escribir sobre esta historia concluida. “Nací en los 60, en los 80 viví mi adolescencia y lo que más recuerdo son los velorios. Crecí con medio. Me detuvieron muchas veces en la calle por tener el pelo largo, porque antes de mi generación, en la propia y también hoy, esta es una sociedad represiva con la juventud, con todo aquel que es diferente. Escribir sobre estos temas en el contexto de una época dolorosa, hizo que me sumergiera en esa década”.

La investigación académica duró un año y medio, la escritura de la novela dos años y medio más. Sólo fue posible hacerla después de 60 entrevistas en los Llanos Orientales, la zona del Urabá antioqueño y chocoano, Medellín. Incluso se pasaron fronteras y hasta Europa y Estados Unidos llegaron sus pesquisas. Sus alumnos y él mismo lograron hablar con muchos exiliados, con los miembros de la organización ‘Hijos e hijas’ que sufrieron directamente las consecuencias del genocidio de la UP.

Hoy Francisco Montaña tiene su propia conclusión: “La UP fue exterminada en todos los niveles. Desde los simpatizantes hasta los políticos profesionales, los candidatos a la Presidencia, sus concejales, senadores o alcaldes. La UP constituyó una enorme esperanza para el país, fue una idea renovadora que terminó arrasada”.
En desarrollo de su investigación, el grupo de trabajo a cargo de Francisco Montaña realizó varios perfiles culturales, políticos e históricos de la época. Se analizó la programación de la televisión y hasta el teatro. Se consiguió recrear todo lo que ocurría en ese tiempo difícil. Todo lo recogido se plasma en ‘El gato y la madeja perdida’, obra en la que se reconstruye el ambiente tal cual como fue. Citando canciones de la época como ‘Te recuerdo Amanda’: “La sonrisa ancha, la lluvia en el pelo, no importaba nada, ibas a encontrarte con él, con él, con él. Son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos”.

Un componente básico porque al autor le encanta la música: “Me mueve, me afecta, me produce muchos estados anímicos. En los años 80 uno de los elementos característicos fue la música”. En la novela, Francisco vuelve a vivir todo lo sucedido con ojos de niño, o de niña, porque pasa a ser Ana María, el primer personaje de sus páginas. Una muchacha que estando en clase se entera de que una mañana fue la última vez que abrazó a su abuelo. «Antes de que lo matara el roquetazo que le dispararon unos sicarios desde una camioneta blanca en plena autopista norte, mi abuelo había pasado por mi casa».

Francisco Montaña recuerda que durante su investigación se encontró con un documento de las autoridades que lo impactó tanto como pasó desapercibido o ignorado en su momento. “‘¿Por qué es lícito matar comunistas en Colombia?”, fue su título. En el papel quedó constancia de cómo se dictaban conferencias en batallones con ese interrogante, de qué manera llegaron a instruirse soldados, oficiales y suboficiales, para que complementando labores con grupos de autodefensas, se interpretara que podía llegar a ser lícito “acabar con los comunistas”.

Fue una cultura donde casi llegó a ser lícito exterminar oponentes. Una época que se desnuda en su novela, escrita además para rendirle un homenaje a varias personas y grupos que hoy permanecen en el olvido. Es una forma de contribuir a refrescar la memoria de un país cuyos estudiantes de ayer son los dirigentes y gestores de hoy. Una interpretación del pasado a partir de dolores que también hacen parte de nuestra identidad como nación.

“El gato y la madeja perdida’ solo contiene el 10% de la información que recogió Francisco Montaña en su investigación. Por eso serán tres novelas, una trilogía donde pueda aportar todas las emociones de historias conmovedoras y dolorosas sobre un momento de la historia contemporánea de Colombia que nunca podrá ser olvidado. Una época sombría que Francisco Montaña decidió bucear para persistir en un deber intelectual, el del escritor que enfrenta su tiempo y se deja tocar hasta sus profundidades mayores.

*El conversatorio será en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación del Distrito a las 6 de la tarde en la carrera 19B #24 – 82.

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