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Las decisiones sobre el Festival tienen que ver con cómo se imagina la ciudad.
Aparentemente, crear una corporación para el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez es un asunto que solo les interesa a los afros, y en particular a su cultura tradicional. Que el alcalde Armitage haya prometido ‘Corpo Petronio’ en la campaña y su equipo no le copiara la idea en el Plan de Desarrollo presentado al Concejo sugiere, además, que es asunto desestimable.
Pero las cosas pueden verse de otro modo. Si Cali quiere consolidarse como una ciudad mundial en lo cultural y lo deportivo, dejando definitivamente atrás el estigma internacional del narcotráfico y el cartel, el Petronio es una pieza clave en lo primero. La Feria de Cali y la salsa no bastan. Hay que robustecer y sofisticar la oferta cultural existente para aspirar a un estatus mundial. Así que debe ser Cali, comenzando por su dirigencia, la mayor interesada en el Petronio.
Germán Patiño dijo en 2013 a El Espectador: «Este es el festival folclórico más grande del mundo». No sabemos si es cierto, pero es buena idea que el Festival se perciba en relación con el mundo. Con la cantidad de población negra que tiene Cali, algo que la distingue en las Américas, si no existiera el Petronio habría que inventarlo (no sé si estoy creando o copiando esta paráfrasis), porque de lo contrario sería una ciudad que extrañamente no celebra manifestaciones culturales únicas de una parte importante de su población, probablemente por ser una parte en desventaja.
Pues bien: el Petronio se inventó hace apenas 20 años. Es un activo o patrimonio joven de la ciudad, que aún no lo valora completamente. Una corporación es un paso obligado hacia la profesionalización de la gestión, y puede darse pensando principalmente en «Cali, ciudad cultural mundial».
La cuestión es que el Petronio también es un activo de la población negra, y crearle una institución al Festival tiene que ver también con la posición de los afros en la sociedad de esa ciudad tan importante, es decir, con su poder de influencia, su economía y su reconocimiento como población que aspira a la equidad. Si ‘Corpo Petronio’ no altera positivamente la actual posición es como si el alcalde no fuera un empresario emergente, no aristócrata, que tiene gerentes y secretarios de gabinete negros. Este es el momento de hacer un cambio en la ecuación de poder con una innovación institucional fácil de vender.
El Petronio debe ser la semana vitrina de música tradicional, gastronomía del Pacífico y moda afro para mercados amplios de todo el año. Como vitrina le falta mucho para atraer al conjunto de los caleños. Se necesita una institución capaz de transformar el potencial del Festival en rendimientos de variada índole para la ciudad y sus protagonistas. En el diseño de la institución, sin fines de lucro, dos aspectos centrales serán las fuentes de capital y el gobierno corporativo. Justo el punto.
Capital público (del Ministerio de Cultura, la Administración de Cali, los departamentos del Pacífico y la cooperación internacional a través de la alcaldía) y capital privado (de empresas y de ciudadanos) por acciones. 70% público, 30% privado, con 51% del total provisto por la alcaldía de Cali. Y, nuez de la ecuación, que la administración municipal transfiera el 50% de su poder decisorio a representantes de asociaciones de músicos, cocineras, restauranteros y cluster de moda afro, bajo reglas claras. Así, la población a la que se debe el activo pasaría de no tener poder a tenerlo en la organización del Festival.
En una reunión con la secretaria de Cultura y Turismo de Cali, Luz Adriana Betancourth, propiciada por Óscar Gamboa a raíz de mi columna Improvisando con el Petronio, ella se mostró receptiva a escoger una firma consultora de visión global y no una universidad para hacer el estudio de estructuración de la institución, que servirá de soporte técnico del proyecto de Acuerdo que se le presente al Concejo. Pero sobre todo, se mostró abierta a no dejar que las prevenciones que expresó en Revista Arcadia le impidan permitir que fluya esta promesa de gobierno del alcalde Armitage, que tiene un alcance más allá de lo que puede ejecutar su secretaría.
Corroboraremos su talante democrático en el Conversatorio ciudadano ‘Corpo Petronio en el Plan de Desarrollo de Cali 2016-2019, ¿Sí o No? ’, el 26 de mayo en el Concejo de la ciudad, con concejales invitados.
*Directivo de la Fundación Color de Colombia. @DanielMeraV