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Ayer fue un día de tres milagros – dos de nuestros pacientes más enfermos fueron dados de alta y una bebe logró sobrevivir contra todos los pronósticos.
Cuando Hassan fue traído al centro de tratamiento, estaba casi muerto. No se movía ni hablaba; tenía una diarrea constante. Estaba confundido, desorientado y aletargado. Las enfermeras estuvieron increíbles, pasaban media hora seguida tratando de alimentarlo y de darle agua. Luego, un día, cuando entré en la zona de alto riesgo, él estaba hablando de nuevo. Al otro día, estaba sentado en la cama y me dijo: “Mañana, voy a caminar «. Y al día siguiente, salió fuera donde se sientan todos los pacientes que se están recuperando. No podía creer la transformación -incluso su rostro había cambiado. Para el día siguiente, ya estaba rodeado de un grupo de amigos y jugaba a las cartas con ellos.
El mejor amigo de Hassan en el centro era Mohamed, el segundo paciente más enfermo que he visto. Una noche Mohamed estaba enojado y confundido. Por lo general es una muy mala señal cuando las personas desarrollan problemas mentales. Él amenazaba al resto de los pacientes, que comenzaron a entrar en pánico y a correr por los pasillos, tratando de alejarse de él.
Finalmente, un higienista y un especialista en agua y saneamiento lo convencieron de tomar un medicamento anti-psicótico, que lo hizo desvanecerse. Cuando Mohamed despertó, estaba calmo nuevamente, y desde entonces se fue fortaleciendo cada vez más. Se sentaba afuera con Hassan; los dos jugaban a las cartas, haciendo chistes y diciendo lo saludables que sentían. Y ayer ambos fueron dados de alta y se fueron juntos para Moyamba.
También hemos dado de alta a la sobrina de Hassan, Kumba, de 10 meses de edad. La bebé llegó con su madre, que tenía Ébola, en una ambulancia junto a un grupo de pacientes con Ébola. A pesar de ello, y a pesar de haber sido amamantada, la beba dio negativo en las pruebas. La pusimos en un cubículo separado, pero pronto desarrolló fiebre y empezamos a tratarla con antibióticos. Sin embargo, cuando volvimos a realizarle la prueba después de una semana, descubrimos que el test aún le daba negativo, por lo que pudo volver a casa con su tío. Su madre está siendo testada hoy, y estoy segura de que dará negativo también.
Un gran número de nuestros pacientes se encuentran casi recuperados -sólo están esperando un resultado negativo en la prueba final de Ébola- por lo que el ambiente en la zona de alto riesgo es realmente positivo.
Algunas de las mujeres han formado grupos y se han convertido en amigas; toman baños juntas, se cuentan chistes, realizan carreras a lo largo del corredor para mantenerse en forma y bailan. Yo bailé con ellas con mi traje de protección puesto.
Las mujeres se apoyan mutuamente. Cuando los pacientes de Ébola comienzan a recuperarse tienen mucha hambre -tres comidas no son suficientes. Una mujer le pidió a su familia que le llevase comida y luego la compartió con todos los demás. Otra de las mujeres se encontraba muy débil; vomitaba y tenía diarrea, pero el problema principal era su depresión. Tanto su madre y como su tía habían muerto, y en total había perdido a 17 miembros de su familia. Nunca se la veía sonriendo y no quería hablar. Pero ahora ella es parte del grupo, conversa y grita junto a los demás.
* Colombiana, doctora de Médicos
Sin Fronteras en Bo, Sierra Leone.