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En busca de la ciudad perdida

La herencia de la familia Herrera, precursora de la institución, es una herramienta para recordar el pasado histórico de la ciudad.

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José Joaquín Herrera fue uno de los principales precursores del desarrollo urbano de la ciudad hasta su muerte, hace cinco años. Como parte de su labor, que incluyó altos cargos, entre otros en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, el Planetario Distrital y el Museo de Desarrollo Urbano (del que fue su último director antes de que cerrara sus puertas), Herrera dejó atrás una impresionante colección de fotografías en las que se puede observar el devenir histórico de Bogotá, en las que se cuenta la historia de la construcción histórica del aeropuerto El Dorado o la edificación de importantes avenidas como la Caracas, la carrera 10ª o la calle 26.

Durante toda su vida, Herrera se esforzó por destacar el desarrollo del urbanismo en Bogotá y contribuir con planes de mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos a través de iniciativas culturales, ambientales e históricas. Centró la mayor parte de sus esfuerzos en reconocer a los principales protagonistas del desarrollo urbano del siglo XX, principalmente después del 9 de abril de 1948.

Los hombres más reconocidos de esa época en términos de conocimiento sobre desarrollo urbanístico y arquitectura tomaron partido en la planeación de la Bogotá que conocemos hoy en día. De la mano de José Joaquín Herrera, José Luis Sert y Le Corbusier (ambos arquitectos y urbanistas de renombre mundial), fueron los encargados de darle a la capital un aire más propio de metrópolis suramericana y comenzar un primer desarrollo urbanístico después de los graves destrozos que dejó el Bogotazo, no sólo en términos políticos y civiles, sino en la parte estructural de la ciudad.

Amigos por Bogotá

La búsqueda de la identidad perdida de Bogotá, junto con la reconstrucción del pasado histórico de la capital, constituyen la motivación de María Elvira y Gabriel Herrera, ambos hijos de José Joaquín Herrera y precursores de la fundación Amigos de Bogotá.

La Fundación se constituyó hace dos años y ejecuta proyectos que tienen que ver con el mejoramiento del espacio público, así como el rescate histórico de los más de 700 monumentos que posee la capital. Estas iniciativas se encaminan en un rescate de la identidad histórica de la ciudad.

La Fundación está ubicada en la calle 12 con carrera 6ª y, como lo dicen sus directivas, los documentos que forman parte de su colección son un tesoro por descubrir para investigadores y el público en general. “La labor de la Fundación consiste básicamente en dar a conocer la ciudad a los propios habitantes y en visibilizar una infinidad de proyectos de desarrollo urbano que para estudiantes, arquitectos y público extranjero son algo muy valioso, puesto que el acceso a esta información suele ser muy reservado”, afirma Gabriel Herrera, director, en conjunto con su hermana, de la Fundación.

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