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Corea del Norte, el último adversario comunista

El acercamiento entre Estados Unidos y Cuba deja al gobierno de Pyongyang en el bando de los contrincantes del modelo estadounidense que no dan vía al diálogo con el ‘enemigo’.

19 de diciembre de 2014 – 09:51 p. m.
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Foto: AFP - KNS

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El acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba representa para otro actor político global un lugar único entre los viejos enemigos que aupados por el discurso de la resistencia, se oponían a cualquier tipo de contacto con Washington. Ese país que aún permanece en pie dentro de ese viejo frente de la Guerra Fría es Corea de Norte. Ni Vietnam, ni China, naciones con las que por años primó la confrontación, se mantuvieron en la vieja retórica ‘antiimperialista’ y con el tiempo, dejando guerras atrás incluso, entraron en la dinámica de un diálogo que hoy les permite mantener una comunicación considerable y relaciones comerciales basadas en el respeto de las diferencias.

Cuba, con los anuncios diplomáticos de la semana y luego de 53 años de aislamiento, parece enrutarse en la misma senda, mientras el gobierno de Pyongyang y su relación con Washington, al contrario, pasa por un momento de alta tensión, luego de que el FBI lo acusara de estar detrás del ataque cibernético contra Sony y el presidente Barack Obama asegurara que Estados Unidos responderá a dicho ataque.

Así que este escenario pone de manifiesto una realidad: no solo persiste la retórica de confrontación, sino que además tienen lugar ataques por fuera de los instrumentos bélicos tradicionales. Quizá en otra época, entre ‘enemigos’, al ataque a un blanco y el anuncio de una respuesta de la contraparte, se le llamara guerra a secas y sin delaciones.

Si se trazara una comparación entre Cuba y Corea del Norte, en relación con su distanciamiento de Washington, el país presidido por Kim Jong-un luce demasiado distante. Durante los meses previos a las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos, hubo anuncios bilaterales que al menos sugerían una flexibilización de los viejos postulados de la Guerra Fría.

La posibilidad, por ejemplo, de que estadounidenses pudieran acudir como turistas a la isla o la apertura de Raúl Castro al permitir cierto margen a la iniciativa privada, dejaba ver una estela de luz que se colaba al cuarto oscuro por debajo de la puerta. Este tipo de gestos, al menos por ahora, nos aparecen en el frente norcoreano. Lo más cerca que han estado ambos países y de manera no oficial, fue cuando el año pasado, el exbasquetbolista Dennis Rodman viajo a Pyongyang para ofrecer un juego de exhibición junto a otras antiguas estrellas de la NBA.

Ni siquiera desde el acceso a la información el contexto ha presentado cambios. Mientras que con controles previos y una tecnología que distaba de la vanguardia, los ciudadanos de Cuba tenían acceso a internet, en Corea del Norte tal posibilidad solo existía y existe para la cúpula del gobierno y sus familias cercanas. Son estrategias, de acuerdo con el profesor Robert S. Litwak del Wilson Center, citado por ‘The New York Times’: “Cuba ha tomado una decisión estratégica que puede normalizar las relaciones y participar en la integración sin amenazar su supervivencia régimen”. Un interés que por ahora no parece estar en la lista de prioridades de Kim Jong-un.

Obama lanzó la advertencia, en medio de la controversia que desató el ataque a Sony: «Causaron mucho daño y vamos a responder (…) proporcionalmente (…) en el lugar y momento que escojamos».

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