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En Colombia entre el 7 y el 8% de los niños son víctimas recurrentes de maltrato infantil; en Estados Unidos esa cifra está entre el 1 y el 2%. Diariamente el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar recibe alrededor de 45 casos de menores maltratados. Las cifras salieron a relucir este martes en el lanzamiento de una campaña mundial contra este flagelo, liderada por Unicef, bajo el lema “Haz visible lo invisible”.
“Las sociedades se protegen mucho de los temas dolorosos y el maltrato infantil es uno de esos temas, por eso no hemos contado con registros adecuados”, expresó Gladys Acosta Vargas, representante de Unicef para Colombia. Aseguró, además, que aunque el país tiene una reglamentación lo suficientemente “clara y amplia” para hacerle frente a esta problemática, “lo que se necesita es un cambio de orden cultural y de comportamientos muy profundos”.
Isabel Cuadros, directora ejecutiva de la Asociación Afecto, y médica psiquiatra con una larga trayectoria en el tema de maltrato infantil, reseñó el más reciente informe de la Dirección de Protección de la Policía, según el cual en lo que va de 2013 alrededor de 3.200 menores han sido violentados sexualmente. Su lectura es que si bien esta cifra representó una reducción del 35% en comparación con el mismo periodo de 2012, la realidad sigue siendo muy preocupante si se tiene en cuenta que el nivel de denuncia no alcanza ni el 12%.
Cuadros hace énfasis en que la falta de atención a los menores que han sido maltratados o abusados representará en el futuro una enorme carga para el sector salud, que tendrá que enfrentarse a pacientes con profundos trastornos mentales; pero además se verá reflejado también en la productividad de esas víctimas teniendo un impacto directo en la economía.
En sus palabras “Colombia es un país de personas traumatizadas” –por la violencia de género, por el conflicto armado, por el abuso sexual, por el maltrato infantil– porque no se está atendiendo a las víctimas. “Llevamos generaciones de personas desatendidas”, dice Isabel Cuadros y lanza un dato más: “Un niño que haya sido víctima de violencia doméstica tiene ocho veces más probabilidades de sufrir violencia doméstica cuando sea adulto”.