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«No sirvo para ser técnico»

El argentino, que había anunciado el retiro esta temporada, decidió jugar seis meses más. Una mirada a su vida.

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La Plata es una sucursal del fútbol grande. Porque a pesar de que los cinco equipos que dominan la mayoría de los fanáticos en este país están arraigados en la Capital Federal y Avellaneda, esa urbe que amanece en el Gran Buenos Aires, Estudiantes dejó una huella imborrable. A finales de la década del sesenta, cuando ganó todo lo que se propuso. En los últimos cinco años, los cuales parecieron estar bañados con la mística de aquellos buenos viejos tiempos.

La Plata también es el lugar en el mundo de Juan Sebastián Verón. Ícono del club pincharrata, hijo de Juan Ramón, la vieja Bruja que alguna vez vistió la camiseta del Júnior de Barranquilla, trascendió las fronteras por su destacada carrera en Europa y la selección de Argentina. Y ahora, cuando era una certeza su retiro, la Brujita cambió de opinión. Por pedido de sus compañeros, decidió jugar seis meses más. Hasta junio de 2012. Y lo que iba a ser una despedida emotiva ante Unión de Santa Fe, en la última fecha del torneo Apertura que ganó Boca Juniors, resultó un testimonio de gratitud de esos hinchas que lo catapultaron como ídolo.

Hay que conocer, entonces, los entretelones de esa decisión madurada que viró bruscamente, a pesar de la nobleza que perdió su tobillo derecho, el mismo que lo tuvo a maltraer a lo largo de la temporada. Y para eso es preciso charlar con Verón, emblema de Estudiantes, el equipo con mayor protagonismo en el ámbito local e internacional durante el último lustro. Un privilegio al que accedió en exclusiva El Espectador unas horas antes de Navidad y de que el extraordinario mediocampista argentino de 36 años se fuera de vacaciones a la Polinesia.


¿Por qué cambió de decisión, Sebastián?

Yo había decidido retirarme porque el tobillo no me permitía jugar de la mejor manera. Pero los muchachos me convencieron, por eso acepté jugar seis meses más. Me venían hablando en los entrenamientos, en las concentraciones… También me llamaron amigos y colegas y, bueno, decidí que podía hacer un esfuerzo. Y después de pensarlo un tiempo, viendo algunas otras cosas que tenía en mente, dije que iba a dar una mano en este tiempo, y en el futuro, pensar en otra cosa.


¿El tobillo le sigue doliendo?

Aunque no lo hago notar, sí, me duele, me sigue molestando. Lo sufro. Yo me doy cuenta de que puedo jugar, pero mi problema no son los partidos. Es la semana que se me hace muy larga con la recuperación, porque es un dolor hoy, otro mañana y no tengo más ganas de seguir en la camilla. Pero no me quiero retirar arrastrándome.


¿Y cómo piensa encarar la recuperación?

Primero, voy a descansar y cuando volvamos a los entrenamientos y empecemos con la pretemporada, trataré de agarrarle la mano al tobillo para su recuperación.


¿Eso fue fundamental, al margen del pedido de sus compañeros, para que decidiera continuar un tiempo más?

Sí, claro. Lo evalué. Yo les agradezco la confianza a mis compañeros. Siempre lo voy a hacer. Y ante eso, no me puedo hacer el distraído, no lo hice ni soy así. A veces uno tiene que ser un poco egoísta. Pero en este caso, escuchando lo que pensaban ellos, y más allá de lo que sentía yo, reflexioné y entendí que no podía despedirme con una mala imagen. Entonces, pude solucionar algunos compromisos que tenía asumidos y, además, pensé en todo lo positivo que me da el fútbol para seguir otro torneo más, porque en este no nos fue como hubiéramos esperado.


¿Y por qué no le fue bien?

Hay un montón de factores. Mirar la tabla hoy es difícil, porque nosotros nos hemos acostumbrado a pelear arriba. Hubo muchas lesiones, se cambió un cuerpo técnico.


¿Está feliz de que el técnico siga siendo Juan Manuel Azconzábal?

No sé qué opciones están manejando los dirigentes, pero si me preguntan a mí, claro, les digo que sí, que se quede el ‘Vasco’, a quien conozco desde las divisiones inferiores.


Quizá sea el turno de que luego usted sea el técnico…

No sirvo para la dirección técnica y tampoco me atrae. No creo saber volcar las ideas o pararme delante de un grupo y hacerle entender conceptos. Yo el fútbol lo veo y lo juego de una manera y si no le pegás a la pelota como le pego yo… Hay que tener un carácter especial. No sé si estoy más para el perfil de dirigente, eso lo dirá el tiempo y la gestión que me toque hacer desde algún lugar. Lo que me gusta a mí, es tratar de mejorar las cosas. Y sobre todo en el fútbol se necesita la palabra de un exjugador que lógicamente quiera involucrarse y se sienta capacitado.


¿Su sueño es ser dirigente?

Me gustaría. En el exterior, en Europa, es usual que un exfutbolista ocupe un cargo dirigencial, pero acá todavía se estila poco. Vélez hizo algo con Christian Bassedas, Boca probó con Carlos Bianchi, pero nada más. Y es algo importante que debería haber en Argentina. La relación dirigente-futbolista es clave y nadie mejor que uno que haya estado ahí para entenderla y saber canalizar lo que piensa o requiere el jugador. Lo que se dice, la función de un mánager.


La selección

Suena el blackberry y Verón ofrece sus disculpas. Del otro lado de la línea está Massimo Moratti, mandamás del Inter, club en el que dejó una huella. Lo saluda por las fiestas. Y la Bruja habla en italiano, más allá de que es argentino hasta la médula. Tanto, que en el horizonte aparece la selección. No sólo por los tres mundiales que disputó con la camiseta celeste y blanca (Francia 98, Corea-Japón 2002 y Sudáfrica 2010). También, por su cercanía con Alejandro Sabella, el entrenador del equipo gaucho que dirigió a la Brujita en el Estudiantes campeón de la Copa Libertadores 2009 y del torneo Apertura 2010, además del Mundial de Clubes de Emiratos Árabes, en el que perdió la final ante Barcelona.

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¿Va a sumarse al cuerpo técnico de Sabella en el futuro?

Lo de la selección se seguirá charlando. No creo que modifique en nada si es que todavía está el proyecto o las ganas de que me sume cuando me retire en junio. Pero mi función sería otra, no en la que respecta a lo táctico.


Usted ya tuvo una charla con Germán Lerche, presidente de Colón de Santa Fe y secretario de las selecciones nacionales…

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Lo que en su momento se habló es de mi participación a la hora de la elección de los técnicos de las juveniles y tratar de que ellos se encuentren lo mejor posible con Sabella. También, que el nexo de los jugadores de la mayor con la dirigencia sea el mejor y brindarles las comodidades para que los jugadores se sientan de la mejor manera posible.


¿Lo que faltó en la selección fue comunicación entre los juveniles y la mayor?

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Siempre tiene que haber un proyecto, un estilo y una línea. Todo tiene que tener relación. Los técnicos de las distintas selecciones tienen que tener proyección para la mayor, lo mismo los preparadores físicos. Tiene que haber un seguimiento más profundo hacia el chico. La parte física, alimentaria, el extracto social y no encasillarse en 30 jugadores. Hay pines del interior de nuestro país para integrar, sobre todo, un juvenil.


¿Sería una especie de mánager?

El nombre del cargo no salió, el título de mánager no les gusta, porque se sentiría como una sombra atrás para el cuerpo técnico. Será con otro nombre, pero la idea era empezar a diagramar y proyectar lo que se viene. Ahora, habrá que esperar. Pero, repito, si ellos tienen ganas de contar conmigo en el futuro, ahí estaré. De todos modos, ahora tengo que tener puesta la cabeza en Estudiantes y en mi recuperación para poder terminar la carrera en la mejor forma, no arriba de una camilla.

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La presidenta y Nadal

Otra vez interrumpe el celular. Ahora la que llama es la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Hincha de Gimnasia La Plata, el rival de Estudiantes, igual tiene buena onda con Sebastián. Lo mismo que Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires. Sí, todo muy político, pero Verón se siente más cómodo entre los deportistas. Por eso continuará jugando. Por eso tiene una relación estrecha con Rafael Nadal, quizá el mejor tenista del mundo. “Es un fenómeno. Le regalé la camiseta de Estudiantes. La amistad surgió por intermedio de ‘Pico’ Mónaco, que es hincha del pincha. Me encanta el tenis y ver jugar a Nadal”.


¿Y usted no juega en sus ratos libres?

Hace tiempo que no agarro una raqueta. Pero algunos años atrás, hacía una excelente dupla con Hernán Crespo.

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Otro fenómeno es Messi. ¿Está de acuerdo que sea el capitán de la selección?

Por decantación, siempre asumió ese rol y lo hizo en forma natural. Tampoco es necesario que un tipo que sea capitán hable. Él es líder por lo que irradia desde su capacidad.

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¿Por eso se le exige mucho acá?

En Argentina hay mucho antagonismo. Como pasó, después de Colombia, dicen, ‘por fin, Messi la rompió’ y quizá fue un partido más. Dicen que no patea ni juega como en el Barcelona. Él sabe que va a vivir siempre con eso. Entonces, hay que cuidarlo para que se sienta cómodo. No podemos exigirle cosas que ni nosotros mismos hacemos.

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