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Sebastián Viera: un ángel oportuno

Sebastián Viera, el arquero uruguayo que diseña su propio buzo con un par de alas con plumas en el dorsal de su uniforme, fue fundamental en el título que Júnior conquistó este miércoles.

21 de diciembre de 2011 – 05:53 p. m.

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Atajó un cabezazo de Ayron del Valle, que parecía inevitable, y un remate fortísimo de John Freddy Pajoy, que manoteó al tiro de esquina. Ambas en el segundo tiempo, lo que impidió que su equipo perdiera en la final contra Once Caldas y pudiera definir el título en la tanda de penaltis. Y también brilló en esta instancia: le paró el cobro a Pajoy —quien había anotado el primer tanto— y su vertical le devolvió el remate al paraguayo Guillermo Beltrán —quien le había anotado el segundo—.

Así, gritón, regañón con sus mismos centrales y retador con los rivales, Viera se convirtió anoche en figura del juego. Vive con tanta intensidad los juegos, que contra Boyacá Chicó, en cuartos de final, fue expulsado en el entretiempo por protagonizar una riña verbal con Charles Monsalvo en el camerino. Esta vez respondió en la cancha y fue la estrella de la noche. De hecho, todos sus compañeros corrieron a abrazarlo luego de que Beltrán desperdiciara el remate.

“Sabía que Dios no nos iba a dejar solos. Teníamos mucha confianza. En lo personal, sabía que Pajoy iba a cobrar para ese lado y sólo estiré las manos. Este título se lo dedico a esta fabulosa hinchada del Júnior, a mi familia que me vio desde Uruguay y a mi novia”, aseguró Viera.

“La diferencia de un gol no ayudaba y como toda final fue dura, reñida, luchada. Pero al final lo merecimos”, añadió el nacido el 7 de marzo de 1983 en Florida, Uruguay.

El portero, que comenzó su carrera en el Nacional de su país hace siete años, ha estado acostumbrado a atajar bajo presión. Arsene Wenger, experimentado técnico de Arsenal de Inglaterra, le negó la entrada a Viera al club londinense porque sufría de un quiste en su cadera, desde que era chico. En cualquier momento, una lesión en esta zona de su cuerpo lo sacaría del fútbol para siempre.

El Villarreal lo enganchó, confió en él y sus atajadas permitieron en parte que el club español, entonces integrado por los argentinos Juan Pablo Sorín y Juan Román Riquelme, entre otros, alcanzara las semifinales de la Liga de Campeones. En la temporada siguiente se convirtió en el portero con más minutos (392) con el arco invicto en la historia del club ibérico.

En 2010 fue fichado por el Larissa de Grecia y este año llegó como la gran contratación del Júnior de Barranquilla, que terminaría trastabillando en Copa Libertadores y en la Liga. Sí que tuvo revancha Viera en este torneo, pues en semifinales le tapó el penalti a Máyer Candelo, por lo que el club tiburón avanzó a la final y dejó en el camino a Millonarios.

La historia se repitió anoche en el Palogrande. Hizo gala a su apodo: El ángel del arco.

 

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