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Júnior y el hábito de remontar

Con un doblete de Carlos Bacca, el cuadro barranquillero superó un 2-0 en contra y venció al blanco, que buscará darle vuelta a la serie en Manizales, el miércoles a las 7 p.m.

18 de diciembre de 2011 – 04:05 p. m.

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Como local, Júnior estaba acostumbrado a empezar perdiendo. Así había sido con Santa Fe, en la fecha 10, y con el Medellín, en la 15. Contra el primero estuvo a punto de ganar; frente al cuadro antioqueño, goleó. Habría que recordar, además, que en los cuartos de final, ante Chicó, en el definitivo partido de vuelta comenzó con un 2-0 en contra, aparte del 3-0 que levantó frente a Millonarios.

En rigor, como si el equipo necesitara una bofetada, un pellizco, un llamado de atención para activar su forma de juego.

Con Once Caldas, en el partido de ida de la final del Torneo Finalización, la historia fue más o menos la misma. Júnior manejaba la pelota, tenía el control del juego, pero no era punzante, no daba la sensación de peligro frente al arco defendido por Luis Neco Martínez. Apenas un remate de Vladimir Hernández que el arquero controló.

Unos minutos después, tras un tiro libre, Jorge Daniel Núñez abrió el marcador. Once Caldas no se había asomado, pero era contundente.

Aun así el equipo barranquillero se fue al ataque. A partir de ese cierto hábito encontró en Hernández el valor más desequilibrante, proponiendo juego desde la banda izquierda, con perfil cambiado, encarando y buscando. En esa medida llegaron Carlos Bacca y hubo dos simulaciones de penal: una de Jáider Romero, lateral derecho, y otra de Luis Carlos Ruiz, que después sería protagonista.

Gambeteando, Vladimir exigió otra vez a Martínez, quien la mandó al tiro de esquina. Sin embargo, un minuto después, casi al final del primer tiempo, Núñez le ganó un balón a Breyner García, avanzó hacia el arco de Carlos Peto Rodríguez y definió, borde externo y adentro.

Dos llegadas, dos goles. El Once Caldas hacía su negocio, demostraba por qué era el mejor visitante del torneo y por qué también el más goleador. No había necesitado contragolpear demasiado, sino sacarles el máximo provecho a las ventajas que el conjunto tiburón daba en su parte defensiva, uno de los grandes lunares del onceno que dirige José Eugenio Cheché Hernández.

Luego del partido, García diría palabras premonitorias: “Gracias a Dios el equipo me respaldó y pudimos remontar el marcador”.

Y si el fútbol es un estado de ánimo, cada tanto es un golpe o una inyección de aliento. Para llegar a la final Júnior siempre necesitó esos momentos, esas situaciones acaso aisladas que lo volvían a meter de nuevo en el trámite del juego. Contra Chicó, apenas unos días atrás, había sido una mano, cuando el equipo caía derrotado, casualmente, 2-0.

El domingo, en el Metropolitano, fue otra vez idéntico. Tras un tiro de esquina, Andrés Felipe González intentó rematar y el balón encontró la mano involuntaria del lateral Mauricio Casierra. Ímer Machado interpretó y decretó penal. Bacca cobró, llegó a su gol 100 como profesional y, además, se fue arriba en la tabla de goleadores del torneo, con 10 tantos. Y Júnior, que no hacía méritos para llegar al empate, encontró a la igualdad y la tranquilidad de encarar el segundo tiempo con una desventaja mínima.

Para la etapa complementaria el técnico Pompilio Páez decidió buscar un gol más (tal como lo hiciera Richard Páez con Millonarios) e ingresó a José Pepe Moreno por Harrison Henao, dejando tres volantes y tres delanteros. Al modificar su dibujo táctico, el estratega risaraldense intentaba comenzar a definir la serie en Barranquilla.

Pero Bacca, quien encaró y remató cruzado, pensaba distinto. La jugada fue perfectamente leída por Vladimir Hernández, que la empujó al arco de Martínez y confirmó que los cuatro goles que lleva en este Torneo Finalización tienen un valioso añadido: son decisivos. Así como contra Chicó y Millonarios, esta anotación igualaba el partido apenas a los seis minutos del segundo tiempo.

Y sin pasarle del todo por encima al conjunto caldense, encontró el desequilibrio casi instantáneamente, cuando Luis Carlos Ruiz, que esta vez sí fue derribado dentro del área. Bacca entonces llegó a su undécimo tanto en la Liga Postobón II y a su gol 101. En Manizales, John Pajoy tendrá que hacer un doblete para al menos alcanzarlo.

En esa medida, Páez minimizó su ambición y sacó de vuelta a Pepe Moreno, que se fue con rabia, e ingresó en su lugar a Óliver Fula, para reforzar el mediocampo de marca e intentar desactivar el circuito de los Hernández (Vladimir y Giovanni), Luis Carlos Ruiz, Carlos Bacca y los laterales, que salieron permanentemente, con una buena actuación de Jáider Romero.

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Sin embargo, animados por la remontada, a la vez efectiva y rápida, los tiburones se fueron adelante para buscar una mejor diferencia, más aún con la expulsión del barranquilero Alexánder Mejía, luego de una doble amarilla. Antes había estado cerca Bacca y unos minutos más tarde lo estuvo Juan David Valencia, quien tuvo un buen partido, sobre todo pasando al ataque.

Y aunque el cuadro rojiblanco jugó una buena parte del encuentro con un solo volante de marca, la presencia de José El Ringo Amaya fue determinante para controlar los avances del onceno blanco, que jugará en Manizales el miércoles, en el partido de vuelta, con una desventaja mínima, pero frente a un Júnior que ha demostrado ser, en este Finalización, un buen visitante.

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Con nada dicho, la Liga Postobón II se definirá en un partido que promete ser cerrado y dramático. Once Caldas buscará lograr su faena. Júnior, comenzar el Carnaval desde diciembre.

 

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