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Nigeria no supera la violencia religiosa

Un atentado contra una mezquita en la ciudad de Damasak dejó un número elevado de víctimas.

28 de noviembre de 2014 – 09:37 p. m.

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No había pasado una semana desde que un atentado perpetrado por el grupo islamista Boko Haram dejara cincuenta muertos y provocara el desplazamiento de al menos 3.000 personas en Damasak, al noreste de Nigeria, cuando ayer otro sangriento ataque sacudió al país. Esta vez se presume que fue realizado por milicias cristianas que detonaron explosivos en la mezquita central de la localidad nigeriana de Kano cuando numerosos musulmanes se preparaban para la oración. El hecho es parte de la cruel guerra religiosa en la que naufraga el país africano.

Nigeria vive una espiral de violencia al menos desde 2009, con la aparición de Boko Haram, un grupo radical que busca implementar una interpretación muy drástica de la sharia —ley musulmana— y que se ha atribuido la violencia contra los cristianos. En enero de 2012, en Kano, miembros del grupo radical incendiaron dos iglesias y cerca de 180 personas murieron en el peor atentado contra cristianos en la historia del país. Desde entonces la prensa internacional hablaba de que el país africano estaba al borde de una guerra civil por cuenta de la violencia entre musulmanes y cristianos. En los dos años siguientes, los ataques a propiedades e iglesias cristianas han sido frecuentes. Más de 13.000 personas han muerto y hay más de 1,5 millones de desplazados por la violencia.

No sólo los cristianos han sido objeto de Boko Haram, también las jóvenes que van a la escuela. Así como en Pakistán el régimen talibán intenta impedir la educación para mujeres, por tratarse de un modelo occidental, en Nigeria pasa lo mismo con Boko Haram. El nombre mismo de la organización significa en lenguas locales “la educación no islámica es pecado”. En abril de este año secuestró a 270 menores de edad en una escuela en Chibok, estado de Borno y aunque las autoridades nigerianas han intentado negociar la liberación de las jóvenes, hasta ahora no ha sido posible. El impacto del secuestro fue tal que seis países liderados por Francia decidieron declararle la guerra a Boko Haram por ser este grupo una franquicia de Al Qaeda en África Occidental y no estar clara la procedencia de sus recursos financieros.

Los cristianos, por su parte, se han armado para contraatacar. De hecho, el ataque perpetrado por Boko Haram el lunes en Damasak fue presuntamente una represalia por la adhesión de jóvenes de esta ciudad a los grupos de autodefensa constituidos para combatir a los radicales. Así lo indicó Adrian Edwards, portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

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