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De los últimos doce puntos en juego por la Liga española, el Barcelona tan solo ha ganado uno y fue doloroso, porque vencía 2-0 al Villarreal y en el segundo tiempo terminó cediendo el empate. La caída en picada libre coincide con el ascenso del Atlético de Madrid y del Real para que una Liga que se encontraba hace un mes sentenciada a favor de los culés esté hoy en plena disputa, sin ganador definido, con opciones para los tres primeros.
Al Barça se le han ido las ideas, el talento, el físico y sobre todo la brutal pegada de la que hizo honor durante el último año. Las 39 fechas invicto que logró el equipo dirigido por Luis Enrique tuvieron mucho que ver con la capacidad demoledora de su tridente ofensivo. En muchos partidos faltó el juego pero sobraron la definición y el poder atacante de Messi-Suárez y Neymar. Ellos y su capacidad definidora remolcaron al elenco azulgrana a la punta. Cuando se les perdió la brújula y la letal definición, el Barça no ha encontrado en el juego colectivo el reemplazo para soliviantar la dinámica negativa que le acompaña en este horrible abril, uno de los peores de la historia.
El Barça carece de plantilla, aunque parezca insólito expresarlo, y a esta altura del campeonato sus variantes, su fondo de armario, es paupérrimo. Los once titulares y tres jugadores más en un equipo exprimido físicamente con 63 partidos. Douglas, Adriano, Vermaelen, Bartra son reemplazos habituales y no aportan jerarquía ni soluciones. Sergi Roberto, Munir, Vidal y Arda Turán son los reemplazantes sin el nivel de jerarquía de los titulares. La contratación del turco Turán ha sido todo un fiasco.
La dinámica negativa que se instaló en el elenco blaugrana –cuando le hacen goles en todos los partidos, defiende muy mal, porque presiona muy poco y esta alargado e incoherente tácticamente– se manifiesta claramente en el ataque. Más de diez ocasiones tuvieron en el partido contra Valencia y entre el arquero, los palos y la incapacidad para definir, tan solo entró uno.
Coincide el desplome catalán con el pésimo momento de Neymar, dedicado a las vuelticas, revuelticas, tonterías, chilladera y sobre actuando permanentemente. Volvió el peor Neymar, el del inicio con la casaca culé, que no inspira nada. Y tampoco pasa por un buen momento Suárez, luchador pero torpe y ansioso, errando jugadas increíbles.
La única noticia es que Messi mostró ante Valencia que ya se recuperó físicamente y tuvo un buen partido. Y si Messi está, el Barça volverá.