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Pakistán, donde los trabajadores antipolio arriesgan la vida

Cuatro vacunadores fueron asesinados este miércoles en el sudoeste del país. El régimen Talibán y grupos afines rechazan las campañas de vacunación.

Foto: AFP - BANARAS KHAN

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No es la primera vez que en Pakistán asesinan médicos que hacen brigadas para combatir la polio. De hecho, son frecuentes los ataques por parte del régimen Talibán a los equipos encargados de inmunizar menores de edad. Esta vez fueron cuatro vacunadores que cumplían su misión en el sudoeste del país, en un suburbio de Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán. Después de los hechos, las autoridades sanitarias decidieron suspender temporalmente las campañas de vacunación.

En abril de este año, en el marco de la Semana Mundial de la Inmunización, se conoció que hay 25 enfermedades que se pueden evitar con inmunización y se estima que las vacunas salvan entre 2 y 3 millones de vidas cada año. Sin embargo, la OMS enfrenta un gran reto: 22 millones de niños (casi un quinto de los que hay en el mundo) no están inmunizados con vacunas básicas. Según la OMS, para 2013 la polio seguía siendo endémica sólo en tres naciones, en comparación con las 125 donde se registraba en 1988. Esas tres son Afganistán, Nigeria y Pakistán, este último calificado como “el depósito más grande de polio endémica en el mundo”. Si no se detiene la polio en estos estados, en 10 años podrían existir 200.000 nuevos casos anuales a nivel mundial. Sólo en Pakistán, este año se han registrado 256 casos de polio, el número más alto en los últimos 15 años.

En Nigeria y Afganistán la lucha contra la polio enfrenta varios obstáculos, vinculados a los conflictos armados y religiosos y al creciente sentimiento anti occidental. Pero Pakistán es el país más preocupante. Allí, el motivo de la violencia contra los médicos que intentan erradicar la enfermedad está estrechamente vinculado con la llamada guerra contra el terror. Primero, Estados Unidos, el protagonista de esa cruzada mundial contra un enemigo tan amorfo, invadió Afganistán con la meta de eliminar al régimen Talibán, pero lo que logró fue desplazarlo hacia la porosa frontera con Pakistán, donde ahora reemerge y se hace sentir con su ideología extremista y violenta y su rechazo a la intervención occidental, incluso la que tiene que ver con la salud. El programa de aviones no tripulados estadounidense, que ha dejado un número indeterminado de víctimas civiles, ha incrementado ese rechazo a Occidente.

Segundo y más importante, las revelaciones del diario británico The Guardian y del estadounidense The New York Times en 2011, según las cuales el médico paquistaní Shakil Afridi lideró un programa de vacunación artificial de hepatitis b, a través del cual ayudó a la CIA a encontrar a Osama Bin Laden en la ciudad de Abbottabad, sembró muchas dudas sobre las verdaderas intenciones de las agencias internacionales y detonó las acciones violentas de los Talibán. Según el reporte, lo que buscaba la agencia de inteligencia a través del programa artificial de vacunación era obtener el ADN de la familia de Bin Laden, mediante los restos de sangre que quedaban impregnados en las puntas de las jeringas.

Líderes del Islam radical aseguran a través de medios de comunicación que las vacunas son un complot occidental para esterilizar a los niños musulmanes o para servir a las agencias de inteligencia estadounidenses. Los líderes Talibán han prohibido desde 2012 las campañas de vacunación en algunas regiones y han expandido un escepticismo frente a ellas.

Cuando se hicieron las revelaciones sobre las labores de la CIA en Abbottabad, muchas campañas de vacunación contra la polio se detuvieron. El pasado 24 de noviembre, sin embargo, las autoridades paquistaníes relanzaron la campaña de vacunación. Eso fue aplaudido por el director de la OMS en el país, Michel Torres, quien afirmó que se trataba de un «desarrollo positivo”. El portavoz de la secretaría de las Áreas Tribales Administradas Federalmente (FATA), Adnan Jan, afirmó que el inicio de la campaña de vacunación «es un gran éxito» y que en la misma serán vacunados alrededor de 68.000 niños.
Pero días después del relanzamiento volvió la violencia contra los médicos. Un informe de la BBC indica que desde diciembre de 2012, más de 40 personas vinculadas a programas de vacunación han sido asesinadas, entre ellas dos niños vacunados. Con las cuatro víctimas de este miércoles, el balance de los trabajadores antipolio asesinados en Pakistán en los últimos dos años es de 65.

A pesar de esto, la OMS hace un esfuerzo por erradicar la polio en Pakistán. Esta organización lanzó su campaña de erradicación de la polio en este país en 1994. Desde entonces, cada dos meses miles de trabajadores, con apoyo económico y técnico de la OMS, intentan inmunizar a millones de niños. Son médicos que literalmente arriesgan su vida para proteger la salud de los menores.
 

@DanielSalgar1

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