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¿Qué le espera al Gobierno en el 2025?

02 de enero de 2025 – 12:00 a. m.
AME8140. SANTA MARTA (COLOMBIA), 31/12/2024.- Fotografía cedida por la presidencia de Colombia del mandatario colombiano, Gustavo Petro, durante una alocución televisada este martes, en Santa Marta (Colombia). Petro destacó que en 2024 su país se convirtió en el tercero de América Latina en ingresos por turismo y señaló que recibió 6,2 visitantes internacionales este año. EFE/ Presidencia de Colombia /SOLO USO EDITORIAL SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Si el Gobierno Petro reduce sus ambiciones y su agresividad, puede aprovechar este año para aprobar reformas que transformarán positivamente a Colombia.
Foto: EFE - Presidencia de Colombia

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En el último editorial del 2024, discutimos sobre la ambivalencia presidencial. Nos lamentamos de que las promesas de diálogo y construcción de consenso se borren a menudo por mensajes cargados de agresividad que llevan a la estigmatización. Si hay un relato de los primeros dos años de Gustavo Petro en la Casa de Nariño es uno en el que todos los involucrados, incluyendo al mandatario, se encuentran frustrados. ¿Hay, acaso, alguna manera de que el 2025 sea distinto? Creemos que la hay, si se abandona el cambio utópico por uno mucho más pragmático.

El presidente Petro tiene como principal referente a México. En sus intervenciones se ve cómo admira lo que Andrés Manuel López Obrador logró hacer durante sus seis años de gobierno reformista. Su acercamiento a la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, confirma que, en el relato que se cuenta en el petrismo, el ideal sería que su presidencia sea recordada en términos similares a los del país del norte. Sin embargo, eso es un error de cálculo. Primero, porque no se pueden ignorar los rasgos autoritarios de López Obrador y que muchas de sus reformas sabotearon el sistema de pesos y contrapesos, con efectos dañinos que veremos en la próxima década. Segundo, y esto quizá sea lo más importante para bañar a la Casa de Nariño en una dosis de realidad, la popularidad del presidente Petro no está ni cerca de la que goza López Obrador. Eso importa en estrategia política.

No traemos a colación la impopularidad del presidente Petro como una crítica, sino como una sugerencia: reconocer los límites de un período presidencial puede llevar a que se aprueben reformas realistas. Por eso, este 2025 puede ser distinto si el presidente y sus aliados se concentran en aprender de sus éxitos, porque los han tenido. La reforma tributaria que lograron aprobar, la reforma pensional, los procesos de restitución de tierras y la presencia territorial son muestras de que, si el énfasis está puesto en gobernar, hay maneras de cambiar beneficiosamente a Colombia.

Esto requiere, eso sí, dejar a un lado la utopía de un cambio estructural en cuatro años y abandonar la obsesión por garantizar la reelección del proyecto político del Pacto Histórico. En este año, el Gobierno debería ser claro en cuáles son sus tres reformas prioritarias y establecer diálogos con el Congreso. Hay suficientes legisladores para que el apoyo no tenga que rogarse, siempre y cuando se muestre genuina voluntad de concertación. En ese sentido, el Chile de la centro-izquierda previa a Gabriel Boric es mejor referente para el gobierno Petro que lo ocurrido en México. Cuando no hay mayorías aplastantes, es tiempo de conversar, moderar los radicalismos y llegar a acuerdos amplios. Curiosamente, al hacerlo se fortalece la democracia misma.

Nos parece claro que el presidente quiere dejar aprobada la reforma a la salud y la laboral. En el primer tema hay mucho dolor y frustración por la manera en que se ha llevado a cabo el debate, pero una estrategia más conciliadora puede, todavía, aprobar un proyecto provechoso para el país entero. En la laboral, sería productivo hablar con los empresarios y conseguir su apoyo, luego del fiasco ocurrido en el salario mínimo. Para completar, valdría la pena insistir en una reforma educativa, con foco en su financiación. Si este año se logran solo esas tres cosas, la presidencia Petro podría ser transformadora. ¿Lo hará?

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