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Ni unanimismo, ni oposición a ciegas

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Pocas cosas más embrutecedoras que el unanimismo, la pretensión de que un solo criterio rija en un país.

A raíz de una serie de protestas, no en contra de la paz, sino principalmente en contra de la impunidad para las cabezas del narcoterrorismo, algunos formadores de opinión concertados con los cancerberos del Gobierno se han ido en contra de aquellos que ejercen su legítimo derecho de opinar, tildándolos de fascistas y guerreristas. Cuando rige el unanimismo, el ciudadano no piensa, solo obedece; no actúa, solo ejecuta; no decide, solo cumple. El unanimismo, con un gran despliegue de publicidad en los medios, es la manera de mantener al pueblo alejado de la realidad mostrándole un mundo irreal. Untados de dádivas y privilegios, inconscientemente los medios se han convertido en tontos útiles del unanimismo. Dice Norberto Bobbio que la democracia requiere que los ciudadanos puedan acceder a la información que transparente las condiciones del ejercicio de todos los espacios de poder —no direccionada desde el poder, porque esta entonces se confunde con la publicidad del poder—, a lo que debe sumarse el derecho de las mayorías y el de las minorías de expresar libremente sus ideas.

Según informe de la Comisión de Libertad de Expresión de la SIP, el crimen organizado y la corrupción política son los principales enemigos de los periodistas y de la libertad de prensa en América Latina. Agregaría que el unanimismo debe estar igualmente en esa lista, dado que periodista que no se pliegue a la línea oficial inexorablemente termina en el asfalto.

Pero el hecho de rechazar vehementemente el unanimismo no lo debe colocar a uno en el anverso de la moneda: la irracional oposición que argumenta que todo lo que hace el Gobierno está mal hecho. En esta columna se quisieran resaltar tres iniciativas gubernamentales que están teniendo merecido éxito:

—La primera es el programa de infraestructura de cuarta generación (4G) donde, con una inversión de $50 billones en 40 proyectos, se están rehabilitando y construyendo alrededor de 7.000 kilómetros de vías, de las cuales 1.400 son dobles calzadas. A ello se suma la construcción de 141 túneles y 1.300 viaductos. En un país que tenía posiblemente la peor infraestructura de continente después de Haití, el programa de las 4G ayudará a remediar el inexplicable abandono de 14 gobiernos a este sector clave de la economía.

—El segundo exitoso programa es aquel de los subsidios focalizados a la vivienda. “Mi casa Ya-Subsidio a la tasa de interés” es un programa diseñado por esta Administración con el que más familias puedan comprar vivienda propia por entre $93 y $231 millones, las cuales podrán aspirar a los 50.000 subsidios de 2,5 puntos porcentuales que se aplicarán a la tasa de interés del crédito. Este programa ha permitido que la locomotora de la construcción mantenga un saludable ritmo de crecimiento.

—Por último se deben aplaudir los esfuerzos de la ministra Cecilia Álvarez para aprovechar el hecho de que Colombia está creciendo por encima del promedio mundial en materia de turismo. Al autor de esta nota no le cabe la menor duda que en una eventual firma de la paz, el turismo será el mayor beneficiado.

Apostilla: Cuando uno ve la foto de Timochenko afeitado y con guayabera, uno no puede menos que recordar la sentencia de Nicolás Gómez Dávila: “Cuando el intelectual de izquierda se rasura la barba, el espejo le muestra una mofletuda cara de burgués”.

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