Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Hace seis años nació el sueño, el sueño de los planetas y las estrellas, las constelaciones y el ritmo del cosmos. Hace seis años nació el sueño en el colegio Arborizadora Baja de Ciudad Bolívar. Hoy, ese sueño es alegría, orgullo y primer puesto en el concurso nacional de astronomía.
Fueron Liliana Gaitán y Myriam González Luna las primeras en interesar al rector de la institución, José Benigno Segura, con una propuesta novedosa, literalmente galáctica: comenzar a enseñar astronomía en forma, como si se tratara de una materia más.
Teóricamente el proyecto de ambas profesoras tenía un sustento seductor: a través de la astronomía se pueden ir enseñando otras cosas, matemáticas, física, biología. Además de esto, las docentes querían inducir a sus estudiantes a levantar la mirada y observar el cielo con ojos de curiosidad. Dicen que cada átomo de nuestros cuerpos fue alguna vez parte de una estrella. Estudiar el universo sería algo así como examinar un gran espejo en busca del propio reflejo, de un pequeño brillo del lugar en donde la nada se hizo vida.
Con este enfoque, las profesoras Gaitán y González fundaron el Club de Astronomía, en el que participan los alumnos de bachillerato de todos los grados, más los proyectos aula, dirigidos para los pequeños de preescolar, quienes a través de la astronomía aprenden prontamente el significado de la gravedad, por qué los planetas se mantienen en su lugar o sobre el día y la noche.
El resultado: primer puesto en el concurso nacional “Colombia Vive la Ciencia, Vive la Astronomía”, en el que participaron propuestas de 19 departamentos, realizado por Colciencias, la Universidad Nacional, el Observatorio Astronómico Nacional y el Sena. “Vamos tras la Huella Muisca es un proyecto en el que hemos trabajado un poco más de un año y en el que resaltamos la importancia y el grado de conocimiento que los indígenas tenían sobre el universo y su incidencia en nuestro planeta”, dice Cristian González, 16 años y en décimo grado, quien es parte del club liderado por la profesora Gaitán que estructuró la propuesta galardonada. El colegio distrital Simón Bolívar también estuvo entre la lista de ganadores y están invitados a cursos de astronomía, además de recibir telescopios donados por las instituciones patrocinadoras del concurso.
El colegio, siempre con el acompañamiento del Planetario Distrital, ha venido capacitando a sus docentes, construyó una terraza para la observación del cielo e invirtió en la compra de varios binoculares y un telescopio. Sus estudiantes han participado en ferias de ciencia, talleres y foros del tema, en donde su trabajo siempre es destacado.
González lleva tres años en el colegio Arborizadora Baja y dos de ellos vinculado al Club de Astronomía. Con éste ha ido al Festival de Astronomía que se realiza cada año en Villa de Leyva, al desierto de La Tatacoa y a otros lugares para observar y maravillarse con la imponencia de un cielo despejado en el que brillan tantas estrellas que se hace imposible contarlas. “He aprendido de diferentes disciplinas. Trabajar en esto me motiva, me emociona. Ahora es una pasión para mí”.