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¿Derecho a Defenderse?

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Qué paradójico este título con el signo de interrogación. Son una vergüenza los motivos por los cuales nos atacamos: te ataco por envidia, te ataco por soberbia, te ataco porque me niego a compartir riquezas y tierras con los que nada tienen, te ataco porque me ofendiste y te odio y el perdón es impunidad, te mato porque necesito disfrutar el placer de la venganza.

Dinero, tierra, poder entran con violencia en ese universo indispensable de relaciones humanas para romperlas con brutalidad. Es preferible tener a los “enemigos” muertos  que reconciliados. Personas tan admiradas por su hondo vínculo con acciones de paz como Jesús, Gandhi, Martin Luther King fueron asesinadas. ¿Por qué pueden ser peligrosos quienes propongan el entendimiento, el diálogo y el perdón? ¿Por qué el derecho a una vida digna y los derechos que cuidan la dignidad humana puede y hacen viable la convivencia sobre la tierra pueden llegar a considerarse indeseables y sus defensores ser dignos de ser atacados con  desprestigio, amenazas, muerte? Un hombre bueno, amoroso, pacífico como Jesús fue abofeteado por atreverse a responder a su injusto juez aclarándole la información distorsionada que tenía sobre él. Y se defendió: “¿si hablé mal demuéstrame en qué y si hablé bien por qué me golpeas?”  ¿Cómo no aterrarnos de que por defender los derechos humanos, esenciales para la humanidad, pero particularmente los de los más débiles e indefensos, pueda ser un riesgo tan alto en nuestro país? Gravemente riesgoso: a esos defensores de los derechos humanos los han ido asesinando: 69 en el año 2015 y 19 en el primer trimestre de 2016. ¿No podrían todas estas víctimas reclamar a sus asesinados con las mismas palabras de Jesús: “¿si obré mal defendiendo los derechos humanos demuéstrame en qué y si lo hice bien por qué me asesinas?” Y lo más grave: para justificar esos asesinatos hay que construir la imagen del  defensor de los Derechos Humanos como un enemigo: se lo pinta como el que está al servicio del terrorismo y es difamador de profesión. Más aún se le pueden poner rasgos más tenebrosos. Y cuando está lista la imagen ese “enemigo” se “merece” la muerte y se lo asesina. Y cuántos colombianos no dicen esa frase perversa: “si lo mataron por algo sería. Quién sabe en qué estaba metido”.  ¡Qué horror! Es la más lamentable justificación de la muerte puesto que creemos que hay motivos por los cuales se justifica matar a los que nos quieren defender de los abusos de los que jamás permitirán ser juzgados. Definitivamente los defensores de los Derechos Humanos no tienen derecho a la defensa. Nota: ¿Será acaso muy riesgoso cantar con toda el alma la canción de Marta Gómez: PARA LA GUERRA NADA? *Investigador del CINEP, Programa por la Paz  

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