¿Por qué su voto podría no aparecer en la mesa en la que votó el domingo?

Usuarios han denunciado, con copias del formulario E-14, que su voto no está registrado en la mesa que votaron. La Registraduría explica cómo funciona el proceso de preconteo y escrutinios, que es donde, finalmente, se corrigen varios de los errores que se pueden originar en la mesa de votación.

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Desde hace un par de días, tras las elecciones a Congreso del pasado domingo, las redes sociales se han venido llenando de ciudadanos que comparten, indignados, las páginas digitalizadas del formulario E-14, denunciando que su voto no aparece en la mesa en la que sufragaron. Vamos por partes.

Lo primero es que el E-14 es el formulario que, en otras palabras, funciona como acta de escrutinio de la mesa. Es el formato en el que los jurados de votación registran los votos que obtuvo cada partido luego de realizar el conteo en la mesa y anotarlos en el “cuentavotos”.

¿Es posible saber si es mi voto el que no aparece? En teoría, no, pero es posible deducirlo. De hecho, así es que los grandes partidos hacen sus cálculos electorales y como se mueven las maquinarias en el país. Pero un ejemplo sencillo puede ser el siguiente: si un ciudadano votó por el número “1” de la lista al Senado del partido “A” en la mesa 19 de determinado puesto de votación; al final de la jornada electoral, en el E-14 debería quedar registrado que en esa mesa, por lo menos, hubo un voto por ese candidato. Puede consultar el E-14 de su mesa aquí.

Eso es lo que ha sucedido con algunos usuarios que han reportado que sus votos no aparecen en las mesas de votación y la molestia está entre votantes de todos los espectros políticos. Desde quienes apoyaron a la Lista de la Decencia, impulsada por Gustavo Petro, hasta quienes lo hicieron por el Centro Democrático.

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Sin embargo, el sistema electoral colombiano funciona con personas y, por ende, puede haber errores. Según explica el Juan Carlos Galindo, una vez termina la jornada, los jurados de votación hacen el escrutinio de mesa: se cuentan los votos, se anotan en el “cuenta voto” y de allí se registra en el E-14. “Este es un proceso público en el que están los jurados y los testigos electorales”, señala Galindo. Estos últimos son delegados por los partidos políticos para hacer vigilancia de los votos. En esta etapa también puede haber observadores de la Misión de Observación Electoral (MOE).

El E-14, del cual hay tres ejemplares, se firma y se distribuyen así: uno va para la transmisión de resultados, otro para la digitalización y el último se introduce, con todos los votos, en la urna y se envía a escrutinios. “Lo que se hace el día de las elecciones es el preconteo, que es, en pocas palabras, tomar el E-14 y decir cuántos votos por candidatos hay. Este es un proceso verbal. Hay un transmisor y un receptor a quien le llega el mensaje en la Registraduría”, explica el registrador nacional.

De acuerdo con Galindo, este es un proceso confiable, sin embargo, no se descartan equivocaciones por parte de un jurado de votación o de los transmisores. Por eso, en el proceso que le sigue al preconteo, que son los escrutinios, es en donde se hace la verificación real de que lo que quedó consignado en el formulario E-14 sea lo que está en la urna.

“En los escrutinios se corrigen esos problemas. Por eso a estos asisten testigos electorales, candidatos o abogados apoderados de los candidatos. Sin embargo, en las mismas mesas de votación puede haber reconteo de votos para verificar si lo que quedó en el E-14 obedece a lo que está dentro de la urna”, dice Galindo.

De hecho, el escrutinio se convierte en la etapa más importante de las elecciones porque voto a voto, casos se han visto, puede salir un candidato que, según el preconteo, había obtenido una curul en una corporación pública, como la Cámara de Representantes o el Senado de la República. Tan relevantes son los escrutinios, que en las democracias del mundo se ha popularizado una frase con la que se podrían ilustrar muchos procesos electorales en la región y el planeta: quien escruta, elige.

Es decir, que su voto no aparezca en la mesa en la que votó no significa (al menos no necesariamente) que se perdió. Aunque lo deseable es que su voto quede registrado en ese formato, lo cierto es que ese error puede ser corregido en los escrutinios.

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