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Es regla de oro en el tenis que los espectadores permanezcan en completo silencio mientras la pelota está en juego. La norma se debe cumplir sin excepción. Sin embargo, en esta oportunidad no fue una regla fácil de cumplir. En la semifinal individual de hombres, que disputó este viernes, entre el estadounidense John Isner y el argentino Juan Martín del Potro, los gritos, cánticos y vítores de los asistentes, convirtieron la cancha central del parque Crandon, en una pequeña Bombonera, la cancha de Boca Juniors, club del que es hincha el tenista del sur del continente.
La mayoría de los seguidores de Del Potro llegaron al escenario con la camiseta de la Selección de Argentina. El primero en salir de los camerinos fue Isner, a quien el público lo recibió con aplausos y uno que otro grito de emoción. No era para menos. El estadounidense nació en el estado de Florida, en Tampa, una ciudad que queda apenas a un par de horas de donde se disputa el Miami Open. En cambio, cuando fue el turno del argentino, la cancha estalló en un grito de histeria y de bienvenida. Igual al que se escucha cuando un equipo de fútbol sale a la cancha.
Más que seguidores, lo que Juan Martín del Potro encontró en Key Biscayne fueron hinchas. No disminuyeron su apoyo y nivel de potencia en sus gritos ni un solo segundo. La rapidez del saque de Isner, que alcanzó 136 millas, y su fuerza para contrarrestar los golpes de Del Potro, dominaron durante todo el partido. Del Potro, que venía de tener una racha de 15 partidos sin perder y en los que ganó el torneo de Acapulco y el Indian Wells, se veía cansado y sin la energía para doblegar al estadounidense.#MiamiOpen Así, Juan Martín del Potro cerró su victoria ante Milos Raonic. Gran video al nivel de la cancha y atención con el volumen.. ¡parecía una cancha de fútbol! pic.twitter.com/vBzAXw0gxV — Respiro Tenis (@Respiro_Tenis) 29 de marzo de 2018
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Sin importar su estado, los argentinos, y uno que otro latinoamericano, siguieron gritando como si en la cancha se estuviera jugando un clásico argentino entre River Plate y Boca Juniors. Es más, varios de los seguidores de Del Potro llegaron al estadio vestidos con la camiseta del xeneize e imitaron uno de los cánticos que los han hecho famosos en todo el mundo. Saltaron como las barras bravas de La Bombonera. Y cada punto que lograba el argentino, era como si anotara un gol.
Del Potro dejó en la cancha hasta el último aliento. Isner dominó el partido, en gran parte por su saque, uno de los más rápidos del torneo, con 13 aces, y logrando el 64% de los puntos en sus primeros servicios. Con parciales de 6-1 y 7-6, el estadounidense ganó y se coló en la final de este torneo, conocido como el “quinto Grand Slam”. La final se disputará este domingo entre el estadounidense y el ganador del juego de esta noche entre el español Pablo Carreño y el alemán Alexander Zverv.