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Llueva, truene o relampaguee, el atleta Luis Fernando López Erazo entrena todos los días. De eso pueden dar fe quienes frecuentan el Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá y lo ven pasar, caminando medio raro, a una velocidad extraordinaria.
Disciplina y constancia son las palabras que con el tiempo aprendió a conjugar este nariñense de 32 años, que en la noche del sábado le dio a Colombia en Daegu, Corea del Sur, su primera medalla en un Campeonato Mundial de Mayores de Atletismo, un logro apenas comparable con la presa olímpica que consiguió Ximena Restrepo en Barcelona hace casi 20 años.
Porque el éxito de Luis Fernando se debe a su trabajo, perseverancia y voluntad. Talento ha demostrado desde que era juvenil y por allá en 1995 se colgó la plata en una Copa Suramericana en Cuenca, Ecuador.
Con varios buenos resultados, pero sin victorias importantes, entendió que además de la condición natural, un atleta, y especialmente un marchista, requiere mejorar su técnica e ir madurando su cuerpo, volverlo más resistente.
Y entonces llegaron las victorias, justo cuando ya estaba enrolado en la Policía Nacional y contaba con todo el apoyo de esa institución, de Coldeportes, de la Federación de Atletismo y del Comité Olímpico Colombiano, “porque sin ellos, no habría llegado tan lejos”, como él mismo reconoce.
Logró el oro en los Centroamericanos y del Caribe de Cartagena, en 2006, cuando se planteó el reto de subirse al podio en un mundial o en unos Juegos Olímpicos. Y estuvo cerca en Pekín 2008, cuando terminó noveno; y en Berlín 2009 al finalizar quinto, la misma posición del Mundial de Marcha de Chihuahua, México, el año pasado.
Por eso, el tercer lugar en la caminata de 20 kilómetros, detrás de los rusos Valery Borchin y Vladimir Kanaykinno, no los sorprendió ni al él, ni a su entrenador Fernando Rozo, ni a quienes lo han visto entrenar durante los últimos años.
“He cumplido un sueño de niño. Desde pequeño siempre veía a los grandes deportistas y yo quería llegar allí. Quería darle éxitos a Colombia, que mi país pudiera sentirse orgulloso de mí, y es algo maravilloso”, dijo el marchista, nacido en Pasto el 3 de junio de 1979, envuelto en una bandera tricolor, como siempre cuando gana una medalla en un evento internacional.
“Venía con muy buenas sensaciones y con una gran preparación. Al entrenamiento normal de siempre le agregamos un trabajo de velocidad en Cali, antes de viajar, que creo que fue fundamental para el final de la prueba”, explicó desde territorio asiático mientras recibía un merecido homenaje de sus compañeros de delegación, que aspiran a que la saltadora de triple Caterine Ibargüen también se suba al podio, pues tiene la mejor marca del año en la especialidad.
“Esto no termina aquí. El atletismo colombiano es muy grande y seguirá dando alegrías”, prometió López, cuyo objetivo ahora es colgarse una medalla en Londres 2012, un sueño que ve mucho más cerca.