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El primer Día Mundial de las Ciudades

Naciones Unidas determinó que cada 31 de octubre se celebrará este día.

12 de octubre de 2014 – 09:33 p. m.
El 85% del Producto Interno Bruto del país se genera en ciudades o municipios. /Archivo El Espectador
El 85% del Producto Interno Bruto del país se genera en ciudades o municipios. /Archivo El Espectador
Foto: DAVID CAMPUZANO 2012

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En 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que desde 2014, cada 31 de octubre, se celebrará el Día Mundial de las Ciudades, una fecha que busca promover el interés de la comunidad internacional en la urbanización global, fomentar la cooperación entre los países en el cumplimiento de las oportunidades y hacer frente a los desafíos de la urbanización hacia el desarrollo urbano sostenible.

En este sentido, la primera pregunta que surge es: ¿por qué celebrar que vivimos en ciudades? Aquí hay tres respuestas a este interrogante: porque alientan la innovación, permiten un gobierno más cercano a la gente y facilitan una mayor calidad de vida.

* Lugares para la innovación

 Las ciudades han eliminado las distancias entre personas y empresas, y la posibilidad de este diálogo fluido las ha transformado en fábricas de ideas, hecho potenciado recientemente por la globalización. Un ejemplo clásico de esta tesis es San José de California (Estados Unidos) y las ciudades cercanas, ubicadas en el famoso Silicon Valley. El apoyo de las universidades de las zonas al desarrollo empresarial en tecnología, la demanda de servicios por la Marina y la NASA, y el espacio industrial abundante y económico de esta red de ciudades propiciaron el fenómeno.

De hecho, estas innovaciones creadas en las ciudades se dan en otros campos, no sólo en el económico. Pearl Jam o Soundgarden, bandas ícono del movimiento Grunge, sólo podían nacer en Seattle, donde estaba el coctel ideal entre el legado rockero local dejado por The Ventures y Jimi Hendrix y la combinación de metal y hard rock en los bares de la ciudad.

Además de propiciar la innovación, las urbes son puntos de comunicación entre mercados y culturas. En Bogotá, 30,1% de los ciudadanos han vivido la mayor parte de su vida fuera de la capital, mezclando habitantes de Cundinamarca y Boyacá (37,8%), Tolima y Huila (16,7%) y la Costa Caribe (11%), entre otras regiones.

Esta combinación de orígenes y culturas genera la oportunidad para que en las ciudades surjan ideas que no nacerían sin estos intercambios.

* Gobernanza más cercana a la gente

 Muchos gobiernos locales han optado por experimentar y tomar riesgos y decisiones trascendentales. Como se dice popularmente: “Piden perdón, no permiso”, pues a escala local hay que entregar resultados. Los líderes de los gobiernos locales lidian a diario con sus problemas, por lo cual no tienen mucho tiempo para estudiarlos, deben enfrentarlos.

De hecho, el éxito o el fracaso de las gestiones es visible para la gente en su día a día: la movilidad funciona o no funciona. En muchos casos los resultados de las políticas públicas en las ciudades pueden ser percibidos de manera distinta a la de las acciones nacionales, pues éstas son orientadas a procedimientos —como las leyes— en vez de resultados.

Así, en las ciudades se ha dado una sofisticación creciente de las técnicas de trabajo público-privado. En urbes inteligentes están a la orden del día el manejo, la organización y lautilización efectiva de grandes bases de datos para tomar decisiones de política, fomentando la participación pública constructiva y creando gobiernos locales más transparentes, sensibles, responsables y rentables.

* Ciudad y prosperidad van de la mano

 Las economías nacionales han desaparecido dando espacio a las redes de economías metropolitanas. En el interior de esas redes se establecen aglomeraciones productivas, espacios donde conviven empresarios, en ocasiones de un mismo sector, haciendo que las firmas sean más innovadoras, inteligentes y fuertes de lo que serían por sí solas. Esto genera más empleo e ingresos para la gente, lo que redunda en una mayor calidad de vida.

La prosperidad que brindan las ciudades combina la productividad de las empresas y los trabajadores, infraestructura, calidad de vida, equidad e inclusión social. Un desarrollo urbano sostenible se basa en ciudades y sistemas de ciudades compactas, conectadas, integradas e incluyentes.

El tránsito hacia las urbes puede ser el camino más corto para pasar de la miseria a la prosperidad. Edward Glaeser señala en su libro, El triunfo de las ciudades, que a medida que se incremente en 10% la población de una nación que viva en ciudades, habrá un incremento de 30% en la productividad media por habitante.

A propósito, Foros El Espectador, la agencia de Naciones Unidas ONU-Hábitat y la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá, se unieron para realizar el 30 y 31 de octubre un foro para celebrar este primer Día Mundial de las Ciudades.

* Director de Estudios Socioeconómicos y Regulatorios de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico.

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