Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
¿Cuál es la principal propuesta que tiene para hacerle al país?
Mi apuesta es continuidad del proyecto político del presidente Gustavo Petro. Hay que implementar la reforma laboral y la pensional; presentar de nuevo la reforma a la salud, si de manera irresponsable se persiste en su hundimiento en la Comisión Séptima del Senado. Y se impone proponer otras tres reformas: a los servicios públicos para hacer un control de las tarifas altísimas que están afectando a la ciudadanía; a la justicia para superar los niveles de impunidad que quedó claro que hay en Colombia y para que la justicia sea para todos igual, se le pueda responder a las denuncias ciudadanas y para enfrentar la corrupción.
Se requiere una reforma política, que es la que está iniciando en este momento el Pacto Histórico con su consulta popular. Necesitamos que los partidos dejen de ser empresas electorales y personerías jurídicas que aparecen solamente cada dos o cuatro años, para que sean colectividades democráticas, que haya paridad, que tengan que tomar sus decisiones con participación popular, con financiación pública, para que no sean los que manejan contratos o tengan plata quienes tengan posibilidades.
¿Qué mantendría del actual gobierno?
El programa de gobierno. A mí me parece que el plan de desarrollo del presidente Gustavo Petro es el plan más avanzado, aborda temas como el ordenamiento del territorio alrededor del agua. La reforma agraria integral, en la que ha avanzado el país en términos de entrega de tierras: vamos por 700.000 hectáreas, el presidente ha prometido un millón y nosotros tenemos que duplicar y triplicar, porque ese es el cumplimiento del Acuerdo de Paz.
Hay que resolver algunos asuntos con el tema de salud. Primero, volver a presentar la reforma con un nuevo Congreso responsable que responda al interés de la ciudadanía, pero también hay que poner en cintura las EPS actualmente con la Superintendencia de Salud.
¿Y qué no continuaría?
Errores del primer año reconocidos por el propio presidente de la República, y es que en su gabinete habían opositores. Nosotros queremos construir una mayoría democrática con un acuerdo programático, pero todos en el gabinete deben estar de acuerdo con desarrollar ese programa de gobierno. Eso fue un error en el primer año, con ministerios estratégicos para el gobierno que hicieron que eso detuviera los cambios importantes.
Sugerimos: Colombia y Estados Unidos enfrían tensiones: hubo cita entre canciller y McNamara
Usted hizo parte de ese primer gabinete, algunos dicen que el actual es “flojo”. ¿Cuál es su opinión?
Eso es del juicio del presidente, que es el jefe de Estado. Lo importante que uno le tiene que exigir a un gabinete es que cumpla con el programa, que hagan la gestión efectiva de las reformas. En el caso del Ministerio del Interior, en el Congreso de la República, y ya a discrecionalidad del jefe de Estado el juicio que él haga sobre eso.
¿En su gobierno cómo sería la relación con Estados Unidos?
La ruptura de los Estados Unidos no es solamente con Colombia, sino a nivel internacional. Abrió una guerra comercial contra todos los países del mundo, incluidos a aquellos que son aliados políticos e ideológicos del presidente Donald Trump, a los que les han aplicado sanciones económicas. Él gana las elecciones bajo la premisa de continuar con la economía petrolera —de espalda a la ciencia en cuanto a la crisis climática— y la expulsión de los migrantes, donde hay muchos colombianos que han ayudado a industrializar este país con vulneración de derechos humanos que no podemos aceptar en ninguna parte del mundo.
El tema de los aranceles también ha sido clave en estos últimos días…
La reindustrialización forzosa de los Estados Unidos a partir del aumento de aranceles es una decisión unilateral frente al mundo entero. ¿Cuál es la dificultad que tiene Colombia? Tenemos una dependencia muy alta de la economía de los EE. UU. Eso nos implica, y eso fue lo que empezó a hacer el presidente Gustavo Petro, hacer una diversificación de nuestras relaciones económicas. Eso explica por qué el Gobierno colombiano abrió la línea con la Ruta y la Franja de la China, el ingreso a los BRICS para abrir otros horizontes hacia otras latitudes. Tú no puedes meter todos los huevos en la canasta de un socio incierto, que tiene una postura distinta a los intereses nacionales de Colombia.
¿Y cómo sería la relación con la Venezuela de Nicolás Maduro?
El presidente Gustavo Petro ha mantenido relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno de Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela, aun cuando tengamos críticas sobre sus procesos electorales. Aquí hay principios del derecho internacional y es la no injerencia, el respeto por la soberanía de los pueblos. El problema de Venezuela lo tiene que resolver el pueblo venezolano, además porque la frontera tiene más de 2.000 kilómetros, de ahí dependen seis millones de colombianos y colombianas, una parte importante de la economía de este país y las relaciones de seguridad.
Hay mafias, se necesita un acuerdo con la Guardia Venezolana para poder enfrentar al ELN y sectores del narcotráfico que anidan allí. Lo que no podemos aceptar es un cierre de la frontera, que fue un acto de absoluta irresponsabilidad del gobierno anterior porque perdimos US$10.000 millones en intercambio comercial.
Se conoció que el Partido Comunista y la Unión Patriótica se retirarían de la consulta. ¿Qué cambia?
Ha habido como unas posturas muy confusas del Consejo Nacional Electoral (CNE), eso está en un litigio. En este momento, hay una impugnación de una tutela frente a la Corte Suprema de Justicia, con otras interpuestas. Hay un planteamiento de que esto es una consulta interpartidista, cuando nunca se pidió una consulta interpartidista.
Le puede interesar: Influenciadores, herederos y otros rostros que buscan un cupo para llegar al Congreso
Se optó por la opción de presentarnos por el Polo Democrático para que sea una consulta interna y entonces se retire el Partido Comunista y la UP para evitar confusiones. La consulta es un derecho constitucional que tienen los partidos políticos y ellos son los que dicen qué quieren consultar. No puede ser una imposición de la autoridad electoral algo que nosotros no solicitamos, cuando existe toda la trazabilidad y claridad de que se solicitó una consulta interna para escoger un precandidato para ir al Frente Amplio.
¿Y cuál es la expectativa de participación en esta consulta?
Yo lamento toda la campaña de desinformación que ha habido. Por ejemplo, cuando se hizo la negación de tutela que interpusimos con Gustavo Bolívar, no había forma de concluir que la negación de una tutela tumbaba la consulta del Pacto Histórico. Eso hace mucho daño al país, a la democracia, esas descontextualizaciones que se han hecho. Nosotros esperamos que eso no afecte, por eso llamamos a la ciudadanía de manera masiva, porque se puede participar con partido, sin partido.
¿No tienen un estimado en números?
Con todas estas vicisitudes, pues no lo tenemos.
¿Con el retiro del exalcalde de Medellín Daniel Quintero de la consulta creen que algo cambió para esa consulta?
Eso ya es un tema de la íntima convicción de Daniel Quintero. Yo en ningún momento lo he vetado, siempre solicité garantías democráticas para él. Existen unos principios que son la presunción de inocencia y el debido proceso, y muchas veces le dije en público y en privado, “mira a ver si vas a enfrentar esas imputaciones y a la vez la consulta”. Ya él tomó su decisión, seguimos dos personas en la competencia y la consulta va firme.

¿Y qué pasará con la persona que no quede elegida como candidata presidencial?
El acuerdo político es que el segundo iría a disputar la cabeza de lista del Senado con el más votado o la más votada dentro de la consulta para el Congreso.
¿Esa decisión final quién la toma?
Eso ya es un acuerdo político, entre esos tres y los 20 primeros de la lista.
Usted cerró la campaña política este jueves. ¿Cómo ha sido ese proceso en un entorno tan polarizado?
Yo he hecho un proceso democrático, un proceso de participación por mi cercanía a los movimientos sociales y la sociedad civil. Mi precandidatura se define este año, pero yo he hecho un trabajo de pedagogía con el programa de gobierno del presidente Gustavo Petro, que yo ayudé a construir. Esto es una campaña de la gente. Hay comités constituidos en barrios, en veredas, en municipios, en ciudades, construidos y financiados por la propia gente. Yo creo que es una manera innovadora de hacer política, además de que aspiro a ser la primera mujer presidenta.
¿Y sienten, por ejemplo, que el fallo en segunda instancia en el caso contra el expresidente Uribe golpeó la campaña?
Me parece desafortunado ese fallo. Nosotros acatamos los fallos de la justicia, pero yo no comparto esa decisión. Es excesivamente formalista, que abandona los hechos y la verdad. El segundo elemento es que ahí hay una oportunidad de apelar al recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, es decir, la discusión jurídica sigue. No podemos seguir con estos niveles de impunidad y el expresidente Álvaro Uribe le debe muchas explicaciones al país. Tiene abiertas investigaciones en la Corte Suprema de Justicia por delitos de lesa humanidad: masacres, el asesinato de un líder de los derechos humanos como José María Valle.
Lea también: Lista al Senado y frente amplio: ¿Qué se va a elegir en la consulta del Pacto?
¿Pero eso golpeó de alguna manera a la izquierda?
Golpea la credibilidad en la justicia en Colombia, lo que pone es una nueva agenda política y es la necesidad de una reforma a la justicia. Porque lo que queda claro es que los niveles de impunidad son muy altos y, aparte de eso, hay una claridad que tiene que tener la justicia, que es que nadie puede estar por encima de la ley, por poderoso que sea.
El presupuesto para 2026 se aprobó en estos días, pero usted tendría que llegar asumir un déficit fiscal, ¿cómo está ese panorama?
Es un déficit fiscal generado por el gobierno anterior que, de manera irresponsable, endeudó con intereses altísimos al país con el Fondo Monetario Internacional y con un Fondo de Estabilización de Hidrocarburos por el que llegamos a pagar hasta COP 70 billones. La respuesta de esos sectores que metieron en déficit al país es austeridad, que recortemos la inversión social. Eso es peor, porque si tú no movilizas la economía, el estancamiento va a ser peor.
Esta oposición está oponiéndose a las reformas tributarias y leyes de financiamiento para obtener recaudos que permitan zanjar ese déficit fiscal que ellos generaron y profundizaron. Me mantendré en la línea económica del presidente Gustavo Petro.
👁🗨 Conozca cómo votan los senadores y representantes a la Cámara en ‘Congreso a la mano’.
👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.
✉️ Si tiene interés en los temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com ; lbotero@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.