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Normalmente, a la salida de un alto ejecutivo de una organización se suelen presentar los grandes logros alcanzados por dicha empresa.
Suelen ser entonces los resultados en su patrimonio, Ebitda, crecimiento de bienes o servicios, o en general, el estado de pérdidas o ganancias o el balance general, el instrumento a través del cual se mide la gestión y se evalúa el aporte. Dicho de otra manera, prima siempre el “éxito” como el indicador a medir, si por “éxito” entendemos las cifras de la empresa. Bancolombia fácilmente puede mostrar cifras sobresalientes, como las que se presentaron durante la última semana: primera organización en reputación empresarial en Colombia, primera organización en atractividad laboral a pasantes y jóvenes, primera en responsabilidad empresarial, primera en modelo de gobierno corporativo, primera en sostenibilidad del negocio bancario en América Latina y quinto en el mundo, cartera vencida casi mínima (3 %), más de 195 billones en activos con crecimientos anuales cercanos al 30 %, utilidades de más de $2,5 billones con crecimientos superiores al 5 % anual, y un rendimiento al inversionista superior al 13 %. Y a la luz de lo anterior, sin duda un actor clave en el liderazgo de un equipo de trabajo para estos resultados, es quien fue presidente por cinco años, Carlos Raúl Yepes. Aquí suele terminar la presentación del fin de una gestión directiva.
Pero estas frías cifras no representan lo más importante del legado de Yepes. Basta simplemente leer u oír los miles de comentarios de la gente en general a su decisión expresada en medios recientemente, para darse cuenta de que hay algo más importante que él le deja al país. Su gestión más importante fueron los mensajes de vida, lecciones de humanismo, aprendizajes humanos, compromiso con un país más ético, más tolerante, más equitativo y ejemplo permanente a toda una sociedad. Los resultados fríos se dan seguramente más como resultado de esto último, que de una tarea administrativa exclusivamente.
Todavía recordamos la historia de las neveras por parte de algunos de los empleados del banco, quienes acudieron a un error para adquirir unos productos a precios irrisorios. Aunque legalmente la actuación no tenía duda, por lo menos éticamente sí planteaba un problema. Al final primó su mensaje de humanidad, ética y sensatez.
Pero confieso que queda uno entre desconcertado y fascinado al oír la voz de un presidente de un banco tan importante contando la historia de su propia hija cuando le decía: “Papá, quiero que me veas graduar, que me veas casar, que cargues a mis hijos, pero como estás actuando y asumiendo tus responsabilidades ahora no lo vas a lograr”. Y más aún cuando coherente con su propia filosofía de “ser más humano”, responde con la decisión de abandonar la responsabilidad de la presidencia del banco, pudiendo seguramente estar más años allí al frente de la entidad. Bastó oírlo en charlas y conferencias para descubrir no sólo al sobresaliente profesional, sino al extraordinario ser humano.
Yepes se atreve a dar el paso, luego de una brillante gestión empresarial, a buscar un sentido complementario a su vida en la salud, en la familia, en el alcanzar sueños aplazados, en ir a un restaurante o al cine sin ningún problema. Yepes demuestra con sus propias actuaciones la coherencia infinita que tiene en que no sólo quería una “banca más humana” por un discurso o propósito de actuación, sino porque genuinamente ello forma parte de su ADN.
Muchas lecciones quedan para una sociedad que necesita mucho más ética que utilidades empresariales, mucho más servicio que “éxito a codazos”, menos polarización y más construcción colectiva en la diferencia, mejor tono y nivel en las conversaciones, y mucho más compromiso con los más olvidados de nuestra sociedad y con sus problemas sociales. Yepes en su propia vida demuestra una nueva tendencia en el management contemporáneo: el tránsito del éxito a la grandeza, del éxito a la significancia.
Se va un grande de Bancolombia. Felicitaciones a él y todo su equipo no sólo por su gestión, sino por los mensajes reales y de vida que nos dejó a muchos en esta sociedad de aquí en adelante.
jrestrep@gmail.com Twitter: @jrestrp